LOS PRINCIPIOS DE LA REACTIVACIÓN ECONÓMICA DEL NUEVO UZBEKISTÁN

Tras los últimos acontecimientos en Kazajistán, Uzbekistán se consolida como el país líder de Asia Central. Una isla de estabilidad dentro de un mar bastante revuelto que va desde dicho país fronterizo con Rusia hasta Afganistán. Esto es debido gracias a que Uzbekistán está llevando a cabo actualmente enormes reformas socioeconómicas, impulsadas por el presidente Shavkat Mirziyoyev, transformándose en uno de los Estados más avanzados del espacio postsoviético con una economía abierta y un futuro realmente prometedor.

La República de Uzbekistán, el mayor estado de Asia Central, tiene un importante potencial político, económico, cultural, humanitario e intelectual y se está posicionando como un estado independiente en desarrollo acelerado y en transformación con su propio paradigma de desarrollo, su propio modelo de transición al mercado.

Como ha dicho el Presidente de Uzbekistán, Shavkat Mirziyoyev, «Uzbekistán está viviendo un importante proceso de despertar. Por ello, conceptos como «Nuevo Uzbekistán» y «Tercer Renacimiento»1) suenan armoniosos e inspiran al pueblo uzbeko a alcanzar grandes metas».

Creo que hay que señalar que la creación del Nuevo Uzbekistán no es sólo un deseo, un fenómeno subjetivo, sino una necesidad objetiva con una base histórica fundamental, condicionada por la propia situación política, jurídica, socioeconómica, espiritual y educativa actual del país, que corresponde a las aspiraciones seculares del pueblo uzbeko, que responde plenamente a sus intereses nacionales.

Cabe destacar que el Nuevo Uzbekistán actual está llevando a cabo enormes reformas socioeconómicas, transformándose en una de las naciones avanzadas de la CEI con una economía abierta. Desde los primeros días de su mandato, el Presidente Shavkat Mirziyoyev propuso una nueva política exterior y un nuevo rumbo socioeconómico, orientando al país hacia una mayor integración con los Estados vecinos de Asia Central y otros países.

En el contexto de la política exterior contemporánea y de las tensiones económicas exteriores, el país ha desarrollado una estrategia minuciosamente verificada y científicamente fundamentada, teniendo en cuenta sus propios intereses nacionales y sus ventajas competitivas, como respuesta a las amenazas internas y externas y a los posibles desafíos. Este documento político -subrayó el Presidente de Uzbekistán- establece el objetivo estratégico de construir un Nuevo Uzbekistán y las bases del Tercer Renacimiento.

La nueva política económica del país pretende ampliar la plena cooperación con las potencias mundiales y regionales, las alianzas de integración, los centros financieros y, por supuesto, los Estados vecinos, teniendo en cuenta el aumento de la responsabilidad particular de la región. No es casualidad que el término «espíritu centroasiático» haya surgido en el vocabulario político del mundo.

A lo largo de los años de desarrollo soberano, Uzbekistán ha logrado importantes éxitos que han conducido a un importante fortalecimiento del potencial económico de la economía nacional.

Varios factores han contribuido a este éxito económico. Las reformas de los años 90 no fueron tan impactantes; pero gracias a ello, la recesión económica no fue tan profunda. Además, los precios de las exportaciones tradicionales uzbekas más importantes – oro, gas, algodón y cobre – subieron rápidamente. Las exportaciones se vieron estimuladas por la depreciación explícita de la moneda y los impuestos. El país se basó en gran medida en un modelo de crecimiento económico impulsado por las exportaciones y sustitutivo de las mismas, con resultados desiguales, que de alguna manera permitía aumentar el nivel de vida y crear suficientes puestos de trabajo para una población económicamente activa en rápido crecimiento. El comercio internacional, la obtención de permisos de construcción, la resolución de problemas de insolvencia, la política fiscal, el clima empresarial, la obtención de créditos y el registro de la propiedad resultaban difíciles. Todo esto obstaculizó, no sólo el desarrollo de las exportaciones, sino también la economía nacional en su conjunto. A pesar de su enorme potencial económico y humano, Uzbekistán ocupa el último lugar entre los países de Asia Central en cuanto a la atracción de inversiones per cápita.

En los últimos cinco años, Uzbekistán ha hecho la transición a un modelo de «economía abierta» mediante el uso generalizado de los mecanismos de mercado y la concienciación pública de las reformas en curso, y el uso de nuevos motores de crecimiento económico: la digitalización, las tecnologías innovadoras, las formas y los métodos modernizados de influir en la economía para sustituir a las viejas y obsoletas instituciones e instrumentos de regulación económica excesivamente detallados y de carácter imperativo, en lugar de indicativo. Uzbekistán se embarcó en las reformas de mercado más tarde que muchos países, por lo que puede beneficiarse de las lecciones aprendidas por otras economías en transición.

Entre los logros más notables están la liberalización del mercado de divisas, la eliminación de los tipos de cambio múltiples, la liberalización gradual de los precios y el comercio, la libre circulación de bienes y servicios, la atracción de la inversión extranjera, la apertura de 14 zonas económicas libres de impuestos, la reducción de los aranceles de importación y los impuestos especiales, la ampliación de la red de seguridad social, la mayor independencia del Banco Central, la mejora del acceso a las estadísticas nacionales y la reducción de los tipos impositivos para empresas y particulares.

En resumen, en poco tiempo Uzbekistán ha pasado de ser un país cerrado y aislado a una de las principales economías abiertas del espacio postsoviético, pasando de un modelo con altos niveles de barreras y restricciones administrativas a una economía moderna basada en una combinación óptima de métodos de regulación estatal y de mercado.

 

NOTAS

1) Al hablar de Tercer Renacimiento se está haciendo referencia a una división de en tres etapas de la historia de Uzbekistán

Primer Renacimiento Oriental

El primer periodo de Renacimiento oriental en la región fue el Renacimiento musulmán de los siglos IX al XII. Fue entonces cuando surgieron grandes eruditos, poseedores de conocimientos enciclopédicos, pensadores famosos. Muhammad Khwarizmi, Abu Ali ibn Sino, Abu Bakr Razi, Abu Rayhan Beruni, Ahmad Fergani hicieron una enorme e inestimable contribución al desarrollo de las ciencias exactas. Las grandes obras del Imam Bujari, Hakim Termizi, Burhaniddin Marginani, Abu Mansur Maturidi, Abu Bakr ash-Shoshi, Mahmud Zamakhshari y otras figuras destacadas de renombre mundial enriquecieron inmensamente el tesoro del pensamiento humano y elevaron la ley islámica o musulmana a un nuevo nivel conceptual.

Según fuentes históricas, a finales del siglo X había 17 madrasas en Samarcanda. Enseñaban ciencias seculares, junto con las enseñanzas islámicas. Es la época del celebré Omar Khayyam, famoso no sólo como poeta, sino también como filósofo y astrónomo, que estudió en Samarkanda.

Segundo Renacimiento Oriental

El segundo periodo del Renacimiento Oriental es el Renacimiento timúrida en los siglos XIV-XVI. El papel y la importancia del gran imperio creado por Amir Timur es incomparable: el gran Sahibkiran reunió a científicos, escritores, arquitectos y artesanos de diferentes partes del mundo en Samarkanda, la capital de su imperio. Fomentó la ciencia, la ilustración y las profesiones artesanas.

Tercer Renacimiento Oriental

Obviamente se aspira a que sea el actual periodo. A partir del primer mandato presidencial de Shavkat Mirziyoyev.

 

Fernando Moragón – Presidente de la Asociación para el desarrollo de las Relaciones entre España y Uzbekistán (ADREU)

 

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