LA NUEVA POLÍTICA EXTERIOR DE UZBEKISTÁN: CINCO AÑOS DE GRANDES CAMBIOS

ENTREVISTA AL MINISTRO DE ASUNTOS EXTERIORES DE LA REPÚBLICA DE UZBEKISTÁN, ABDULAZIZ KAMILOV, POR EL REDACTOR JEFE DE LOS PERIÓDICOS “PRAVDA VOSTOKA” Y “YANGI YZBEKISTON

Pregunta: Estimado Sr. Abdulaziz Hafizovich, el 5 de octubre de este año se celebró en Tashkent una Conferencia Internacional «Uzbekistán: reformas rápidas en cinco años», dedicada a una visión general de las reformas radicales llevadas a cabo en Uzbekistán en los últimos años. En el evento se debatieron los resultados del nuevo enfoque de Uzbekistán para la aplicación de una política exterior equilibrada y mutuamente beneficiosa. En efecto, en los últimos años se han producido enormes cambios en nuestro país. ¿Cómo los evalúa la comunidad internacional? ¿Podría revelar también los principales factores de los cambios fundamentales en la política exterior de Uzbekistán?

Respuesta: Gracias por su pregunta. En primer lugar, me gustaría destacar que la conferencia que ha mencionado Usted, fue organizada a un alto nivel y resultó ser muy representativa y actual. En el marco de la conferencia se reunieron representantes de misiones diplomáticas de países extranjeros, organizaciones internacionales, destacados científicos y expertos extranjeros. Creo que el acto fue un gran éxito gracias a los esfuerzos de los organizadores y a la estrecha interacción y el diálogo abierto entre los participantes en los debates.

Una de las sesiones se dedicó a la aplicación de los objetivos de seguridad, tolerancia religiosa y armonía interétnica, así como a una política exterior equilibrada y constructiva. Todas estas tareas interrelacionadas están relacionadas conla quinta área prioritaria de la Estrategia de Acción en las Cinco Áreas Prioritarias de la República de Uzbekistán para 2017-2021, un programa fundamental de reformas iniciado y llevado a cabo bajo el liderazgo personal del Presidente de la República de Uzbekistán, Shavkat Mirziyoyev.

Debo decir que los participantes mantuvieron debates animados y muy francos sobre el progreso del proceso de reforma destinado a incorporar a Uzbekistán a las filas de las democracias desarrolladas.

Las opiniones de los expertos y diplomáticos extranjeros coinciden en que las reformas fundamentales iniciadas en Uzbekistán hace cinco años han desempeñado un enorme papel en la transición del país hacia una nueva y moderna vía de desarrollo y modernización y en el aumento de la eficacia de su política interior y exterior.

Durante las conversaciones, nuestros colegas extranjeros expresaron la opinión de que, gracias a la política exterior abierta y constructiva del Presidente Shavkat Mirziyoyev, el papel y el lugar de nuestro país en las relaciones internacionales se han reforzado considerablemente. Uno de los principales resultados ha sido la transformación de la imagen de Uzbekistán y su percepción en el mundo como un país con una sociedad democrática, una economía fuerte y competitiva y unas instituciones e infraestructuras innovadoras.

En su intervención en el debate general del 76º período de sesiones de la Asamblea General de las Naciones Unidas, a finales de septiembre de 2021, el Presidente Shavkat Mirziyoyev afirmó con firmeza que las amplias y dinámicas reformas democráticas en Uzbekistán son ya irreversibles y se basan en la garantía y protección de los derechos humanos, las libertades y los intereses legítimos.

Esta declaración, según los observadores extranjeros, es una poderosa señal positiva para la comunidad internacional, en primer lugar para los socios de la política exterior de Uzbekistán y los inversores internacionales.

Así pues, ¿qué ha afectado al cambio fundamental de la imagen de Uzbekistán en la escena internacional?

En primer lugar, la voluntad y la determinación políticas de la dirección de la república, que se han propuesto llevar a cabo profundas reformas sistémicas que incluyen la libertad de expresión y de los medios de comunicación, la religión y las creencias, la igualdad de género y la armonía interétnica.

Como saben, en octubre de 2020, Uzbekistán fue elegido, por primera vez en su historia, miembro del Consejo de Derechos Humanos de la ONU, que incluye a 47 Estados responsables de la promoción y protección de los derechos humanos en todo el mundo.

En segundo lugar, la política exterior aprobada por el presidente de Uzbekistán, Shavkat Mirziyoyev, tiene un carácter pragmático y estratégicamente alineado. Esto ha contribuido a reforzar la credibilidad de nuestro país como socio fiable y estable, que se fía de los demás y lleva a cabo una política exterior activa.

El principal resultado de este curso ha sido una mejora radical de la situación política en Asia Central, la formación de un auténtico espíritu de buena vecindad en la región, el inicio de los esfuerzos conjuntos de Uzbekistán y las naciones vecinas para abordar cuestiones vitales de importancia regional común.

Además, se han ampliado las relaciones multifacéticas y mutuamente beneficiosas de nuestro país con las principales potencias: Rusia, China, Estados Unidos, la Unión Europea y los Estados europeos, Turquía, Corea del Sur, Japón, India, Pakistán y muchos países de Oriente Medio y el Sudeste Asiático.

En tercer lugar, la diplomacia multilateral se ha intensificado considerablemente. Las conferencias internacionales celebradas por iniciativa de la administración del país han sido elogiadas por la comunidad internacional. Se trata, sobre todo, de foros de importancia histórica dedicados a la formación de corredores internacionales de transporte, a la resolución del problema de Afganistán y al fortalecimiento de la interconexión de Asia Central y del Sur. Se celebró con éxito la Conferencia Mundial sobre los Derechos de la Juventud «Involucrar a la juventud en la acción global».

Todos estos grandes foros han establecido una plataforma política para desarrollar un nuevo y eficaz modelo de cooperación regional e internacional en el ámbito político, económico, de inversión, de transporte y logística, energético, tecnológico y cultural y humanitario.

Por iniciativa del Presidente de Uzbekistán, próximamente se celebrará en Tashkent otra importante conferencia internacional. Se dedicará a un tema de actualidad para la comunidad mundial: el estudio de la recuperación económica mundial y las mejores prácticas para la reducción de la pobreza en el periodo postsoviético.

En cuarto lugar, las iniciativas vitales y urgentes del Presidente de Uzbekistán, Shavkat Mirziyoyev, encaminadas a consolidar los esfuerzos de los Estados de nuestra región y del mundo para abordar los problemas comunes, han dado lugar a un fuerte aumento de la actividad y el papel de Uzbekistán en las organizaciones internacionales.

Quisiera destacar en particular la iniciativa ya puesta en marcha sobre la creación del Fondo Fiduciario de Múltiples Socios de las Naciones Unidas para la Seguridad Humana en la Región del Mar de Aral, así como la adopción de una serie de importantes resoluciones de la Asamblea General de las Naciones Unidas sobre el fortalecimiento de la cooperación regional e internacional en la región de Asia Central, la educación y la tolerancia religiosa, el turismo sostenible y el desarrollo sostenible y la creación de una zona de innovación y tecnología medioambiental en la región del Mar de Aral a propuesta del Presidente Shavkat Mirziyoyev.

En 2020, Tashkent ocupó por primera vez la presidencia de la CEI y celebró una exitosa cumbre de la CEI, lanzando más de una docena de iniciativas.

Entre los acontecimientos más importantes de los últimos cinco años están la adhesión de Uzbekistán al Consejo Turco, el avance de las negociaciones de adhesión a la OMC y la adquisición del estatus de observador en la UEEA. Al mismo tiempo, nuestro país está completando el proceso de negociación de un Acuerdo de Asociación y Cooperación Reforzada con la UE y se le ha concedido el estatus de país beneficiario en el sistema SPG+.

En quinto lugar, la diplomacia económica está ganando impulso. La atracción de inversiones extranjeras y tecnologías avanzadas en la economía de Uzbekistán se ha intensificado notablemente.

En conjunto, todos estos factores han contribuido a la formación de la nueva imagen de Uzbekistán como país abierto a la cooperación integral. La noción de «Nuevo Uzbekistán» se ha consolidado en la escena internacional.

Pregunta: Señor Ministro, como Usted ha señalado, en los últimos cinco años se han producido cambios importantes no sólo en nuestro país, sino también en la región de Asia Central. El Presidente Shavkat Mirziyoyev ha presentado una agenda unificadora en la región, que ha mejorado y reforzado significativamente las relaciones interestatales de nuestro país con todos los estados vecinos. Al mismo tiempo, me gustaría saber su opinión sobre los temas que siguen en la agenda y que deben ser abordados.

Respuesta: Por supuesto, desde los primeros días de su presidencia, nuestro jefe de Estado comenzó a dar prioridad a una mejora radical de la situación política en Asia Central. En primer lugar, se fijó un objetivo responsable y muy necesario: iniciar una resolución constructiva de los problemas regionales que en el pasado habían creado obstáculos al fortalecimiento de las relaciones con nuestros vecinos.

Habiendo establecido relaciones de confianza y un diálogo abierto con los Estados vecinos al más alto nivel, hemos llegado a los acuerdos necesarios para abordar las cuestiones bilaterales y regionales sobre la base de la buena vecindad, la confianza mutua, la consideración de los intereses mutuos y los compromisos razonables. Las relaciones de Uzbekistán con todos los Estados de Asia Central se han elevado al nivel de asociación estratégica.

Como ha señalado el Presidente Shavkat Mirziyoyev, ha surgido en el vocabulario político del mundo el término «espíritu centroasiático», reflejando con precisión la positiva atmósfera política de cooperación y entendimiento mutuo que se ha creado en nuestra región.

La iniciativa de celebrar reuniones consultivas periódicas de jefes de Estado se ha llevado a cabo: se han celebrado tres cumbres: en Nur-Sultan, Tashkent y Avaza. Se celebran foros económicos de Asia Central. Los lazos comerciales y económicos, la cooperación industrial y la interacción cultural y humanitaria se están desarrollando a un ritmo acelerado.

En cuanto a las cuestiones clave de la cooperación regional que quedan por resolver, hay que destacar la resolución de los problemas fronterizos, el uso conjunto y racional de los recursos hídricos y energéticos, el desarrollo y la mejora del sistema de transportes y comunicaciones, la garantía de la seguridad regional, así como la continuación de los trabajos sobre un conjunto de cuestiones medioambientales.

Me gustaría destacar que estas áreas se derivan de la estrategia regional del Presidente de Uzbekistán, que incluye los siguientes aspectos.

El primero es la aplicación de todos los acuerdos alcanzados al más alto nivel durante los contactos bilaterales y en las cumbres consultivas de los jefes de Estado de Asia Central.

El segundo es mejorar el modelo de cooperación económica regional, para aumentar la eficiencia de la cooperación en las áreas de comercio e inversión, cooperación industrial, transporte, tránsito, energía e innovación.

El tercero es la elaboración conjunta de respuestas a los retos y amenazas contemporáneos a los que se enfrenta nuestra región, como la pandemia y la superación de sus consecuencias, la resolución de los problemas medioambientales, la prevención de las amenazas transnacionales del extremismo y el terrorismo, así como el fortalecimiento de la armonía interétnica y los lazos de amistad y fraternidad entre los pueblos de Asia Central.

Pregunta: La retirada de las tropas estadounidenses y de la OTAN de Afganistán ha provocado una nueva situación en ese país, que afecta a la seguridad regional en Asia Central. En este sentido, en el extranjero ha habido varios comentarios y sugerencias sobre la posibilidad de que Uzbekistán vuelva a participar en la OTSC. ¿Qué puede decir al respecto?

Respuesta: Asumiendo posibles comentarios en el espacio informativo, me gustaría aclarar el marco de mis juicios. En particular, trataré de expresar mi opinión exclusivamente en el marco de la cuestión concreta que Usted ha planteado, sin abordar el problema general de la utilización de las fuerzas armadas para repeler la agresión exterior, las amenazas a la seguridad del país y la protección de la frontera del Estado. Esto no se cuestiona en absoluto y es, con toda razón, parte integrante de los conceptos y doctrinas de seguridad nacional de la mayoría de los países y de las diversas alianzas con carácter de bloques político-militares.

Uzbekistán siempre ha estado a favor de una solución pacífica de todas las cuestiones, especialmente del conflicto de Afganistán, que ha preocupado a los países vecinos durante décadas. Hemos afirmado repetidamente que no hay solución militar al problema afgano. Esta opinión es ahora compartida por muchos en la comunidad internacional. La retirada de las tropas de la coalición internacional de Afganistán demostró lo acertado de nuestro planteamiento.

De acuerdo con la legislación nacional, incluyendo el Concepto de Política Exterior y la Doctrina de Defensa de la República de Uzbekistán, nuestro país no participa en bloques militares. Además, no menos importante en términos prácticos es el hecho de que hoy nuestra república tiene una considerable capacidad de seguridad nacional propia. Se están impulsando con éxito las reformas en el ámbito de la construcción militar y se está reforzando la base militar y técnica del ejército nacional.

Por supuesto, el mundo moderno se desarrolla de forma extraordinariamente dinámica. La arquitectura del orden mundial está en constante cambio. Sin duda, esto conlleva ciertos retos y amenazas, que pueden contrarrestarse de diversas maneras, incluso mediante alianzas y organizaciones militares.

Sin embargo, ante los retos de seguridad, no siempre es productivo recurrir únicamente a la fuerza militar. Al fin y al cabo, hay otros instrumentos que no son menos eficaces e incluso, en la mayoría de los casos, resultan bastante efectivos para contrarrestar los problemas de seguridad. Una de esas herramientas es la diplomacia.

Las técnicas de diplomacia preventiva han demostrado repetidamente su utilidad en el pasado y ahora están demostrando su viabilidad, incluso en los enfoques de la nueva situación en Afganistán. Y esto no es sólo una cuestión de diplomacia bilateral. A nivel multilateral internacional, se ha creado todo un sistema de mecanismos políticos y diplomáticos destinados a prevenir, tal vez, cualquier tipo de retos y amenazas a la seguridad nacional y regional, que está en constante evolución.

En Asia Central, por ejemplo, existe un sistema equilibrado de mecanismos de diálogo entre los países de la región y los principales socios en el formato 5+1. Estas plataformas funcionan en las relaciones con Rusia, Estados Unidos, la UE, la República Popular China, India, la República de Corea y Japón. Además, además de la OTSC, existen organizaciones como la CEI y la OCS, que debaten cuestiones urgentes en la región, como la seguridad regional, incluido el problema de Afganistán.

La reciente participación de Uzbekistán como invitado de honor en la cumbre de la OTSC, así como en la reunión de la OCS+OTSC en Dushanbe para debatir la situación en Afganistán, forma parte de nuestra diplomacia mesurada y pragmática.

Gracias a una política proactiva y abierta, nuestro país ha establecido relaciones de asociación estratégica con todos los Estados de Asia Central y las potencias mundiales. La cooperación con ellos en la lucha contra el terrorismo y el extremismo se ha desarrollado activamente y se ha promovido con éxito la cooperación técnico-militar. El diálogo entablado con los Estados asociados sobre todos los aspectos de la interacción en la región contribuye a reforzar la estabilidad regional y crea las condiciones para abordar los graves problemas de seguridad.

Todo ello permite debatir eficazmente y resolver a tiempo los problemas para prevenir y responder con prontitud a las nuevas amenazas.

Pregunta: Con el cambio de poder en Kabul, algunos comentaristas se han apresurado a concluir que los planes para involucrar a Afganistán en los lazos comerciales y económicos regionales y promover la conectividad regional en Asia Central y del Sur tendrán que ser pospuestos «hasta tiempos mejores». ¿Cree que podemos estar de acuerdo con esta predicción?

Respuesta: Estas conclusiones se deben probablemente a la falta de comprensión suficiente de los procesos que tienen lugar en Afganistán y de la esencia de las iniciativas presentadas por Uzbekistán.

La situación en Afganistán es realmente difícil. Esta es una nueva realidad a la que tenemos que hacer frente.

Obviamente, la situación en ese país seguirá siendo un factor de tensión en la región, sobre todo teniendo en cuenta los grupos terroristas que siguen en el territorio de Afganistán.

Sin embargo, debemos tener en cuenta que Afganistán no es sólo una fuente de desafíos y amenazas, sino también una fuente de nuevas oportunidades que podrían ser la base de proyectos regionales constructivos y creativos. Nos interesa evitar el aislamiento internacional de Afganistán y la aparición de un «estado fallido» en nuestras fronteras meridionales, y evitar que se repita el escenario de finales de la década de 1990.

Uzbekistán parte de la necesidad no sólo de evitar el aislamiento de Afganistán, sino también de intensificar el suministro de ayuda humanitaria a este país. Hemos abierto la frontera con ese país y reanudado el suministro de productos de primera necesidad: alimentos, productos petrolíferos y electricidad. Tashkent también aboga por la descongelación de los activos estatales afganos en bancos extranjeros, y pide a la comunidad internacional que continúe con los proyectos sociales, económicos y de infraestructuras en Afganistán.

Con el fin de resolver estas tareas, la delegación oficial de Uzbekistán visitó Kabul ayer, 7 de octubre, y mantuvo conversaciones constructivas con los dirigentes y miembros del Gobierno provisional de Afganistán.

Estamos convencidos de que la asistencia socioeconómica continuada y la ejecución de proyectos de desarrollo son vitales para evitar una crisis humanitaria, estabilizar la situación y la reconstrucción posterior al conflicto en Afganistán. En última instancia, si no se llevan a cabo estas tareas, será prácticamente imposible garantizar la estabilidad a largo plazo en ese país y sus regiones vecinas.

Uzbekistán no tiene ninguna agenda oculta o ambigua en dirección a Afganistán. Nuestra posición es inequívoca y nuestras acciones son transparentes y pragmáticas. Uzbekistán está interesado en que Afganistán se convierta en un Estado pacífico e independiente. La tierra afgana ya no debe suponer una amenaza para los países de la región ni para la seguridad internacional. Un Afganistán estable, pacífico y próspero redunda en interés de todo el pueblo multiétnico afgano y de la comunidad mundial.

Afganistán no debe ser un obstáculo, sino un puente para reforzar la cooperación mutua entre Asia Central y del Sur. A ello contribuirán los proyectos de transporte y comunicaciones transafganos que pretendemos seguir impulsando junto a nuestros socios internacionales.

La puesta en práctica de las iniciativas de Uzbekistán sobre la conectividad regional en Asia Central y Meridional es esencial para abordar cuestiones clave de seguridad y crear mecanismos de cooperación a largo plazo entre los países de ambas regiones. En este sentido, se sigue trabajando conjuntamente con los socios para adoptar una resolución especial de la Asamblea General de las Naciones Unidas sobre el fortalecimiento de la interdependencia de Asia Central y del Sur. Se están resolviendo los problemas de promoción de la cooperación interregional en los ámbitos comercial y económico, de transporte, cultural y humanitario, entre otros.

En resumen, el programa de medidas presentado por el Presidente de Uzbekistán para promover la cooperación con el sur de Asia está diseñado a largo plazo. La actual transición de poder en Afganistán plantea tareas urgentes a este país, a la región y a las demás partes implicadas para estabilizar y resolver políticamente los problemas persistentes.

Pregunta: El 17 de septiembre de este año, Tayikistán acogió una reunión del Consejo de Jefes de Estado de la Organización de Cooperación de Shanghai (OCS). Como resultado de la cumbre, Uzbekistán asumió la presidencia de esta autorizada organización. Esta misión confiere una responsabilidad particular a Uzbekistán, al tiempo que le permite alcanzar ciertos objetivos. ¿Qué objetivos marca Tashkent al acoger la próxima cumbre de la OCS en 2022?

Respuesta: En el último período, la OCS se ha convertido en un importante actor en la política mundial y ha ocupado el lugar que le corresponde entre las estructuras internacionales influyentes. Se ha reforzado una asociación regional basada en los principios del espíritu de Shanghai. El potencial conjunto de los Estados miembros de la OCS para hacer frente a nuevos retos y amenazas ha ido creciendo, y su cooperación económica, cultural y humanitaria se está ampliando.

Ahora nos hemos embarcado en una misión honorable y muy responsable en la OCS. Al fin y al cabo, estamos hablando de presidir una organización cuya área de responsabilidad abarca un vasto espacio -casi el 60% de Eurasia, desde el Ártico hasta el Océano Índico, desde Lianyungang chino hasta Kaliningrado ruso con una población total que alcanza casi el 44% del total mundial.

Al mismo tiempo, Uzbekistán tiene el peso político y la experiencia necesarios para llevar a cabo estas tareas con éxito.

En 2022 están previstos más de 80 eventos de carácter internacional en la presidencia de la OCS bajo la presidencia de Uzbekistán. Para llevar a cabo una tarea tan ambiciosa, hemos desarrollado una hoja de ruta y un concepto especial para nuestra presidencia. En ella hemos tenido en cuenta la experiencia de la presidencia de nuestro país en 2004, 2010 y 2016, así como la realidad actual. No cabe duda de que todas las actividades en el marco de la presidencia de Uzbekistán en la OCS se desarrollarán al nivel más alto.

Es imposible abarcar todos los puntos de la agenda de nuestra presidencia en una sola entrevista. Pero voy a decir una cosa muy importante. Uzbekistán, en el marco de su participación en las actividades de las estructuras internacionales, incluida la OCS, ha promovido activamente iniciativas prácticas encaminadas al desarrollo efectivo de una cooperación mutuamente beneficiosa entre los Estados asociados, al tiempo que ha llevado a cabo importantes transformaciones internas. Entre ellas, el progreso económico sostenido, el aumento de la afluencia de inversiones extranjeras y de las exportaciones de bienes y servicios nacionales, la modernización de las infraestructuras de transporte y la mejora del marco jurídico y los mecanismos de protección de los derechos de los compatriotas en el extranjero.

En resumen, la próxima cumbre de la OCS en Uzbekistán es una buena oportunidad para promover los intereses del Estado y del pueblo, para lograr los objetivos de fortalecer aún más el papel y la importancia de nuestra organización, una oportunidad para realizar todo su potencial de una manera nueva.

Pregunta: Señor Ministro, en el contexto global, permítame abordar la controvertida cuestión de la rivalidad percibida de los estados extrarregionales en Asia Central. ¿Comparte la opinión de que la competencia geopolítica de las potencias mundiales en la región continúa e incluso se intensifica? De ser así, ¿cómo podría afectar a los intereses y políticas de Uzbekistán y otros Estados de la región?

Respuesta: Siendo realista, hay que afirmar que la rivalidad de las principales potencias continúa a escala mundial, y su competencia geopolítica adopta formas distintas y a veces bastante violentas. Sin duda, las consecuencias de la confrontación latente y a veces intransigente entre algunos «actores» globales son evidentes en diferentes regiones del mundo, incluida Asia Central.

Además, nuestra región ha sido históricamente y, debido a una serie de circunstancias bien conocidas, sigue siendo un lugar de gravedad para los intereses geopolíticos y las reivindicaciones tácitas de los principales Estados.

Y esto podría servir, en teoría, para aumentar las tensiones en la región si los Estados de Asia Central no adoptan las medidas necesarias para seguir reforzando su soberanía e independencia estatal, garantizar la estabilidad y la seguridad regionales y crear un ambiente político positivo en la región y sus alrededores.

Los grandes Estados implicados en Asia Central tienen intereses comunes y divergentes. Por muy diferentes que sean estos intereses, están dictados por la historia, la geografía y las tendencias mundiales. Evidentemente, un choque de aspiraciones de estos estados no beneficia a los países de la región, porque los antepone a la llamada elección geopolítica. Y la elección de una parte puede provocar tensiones con la otra.

Cualquier Estado soberano desea seguir su línea en el ámbito internacional sin tener en cuenta las fuerzas externas, para llevar a cabo la cooperación internacional sin subordinar su propia voluntad a la presión de terceros. Pero el sistema actual de relaciones internacionales no excluye las situaciones con intereses asimétricos.

Nuestra política exterior está orientada a prevenir tales situaciones, a evitar la violación de los intereses nacionales, a garantizar unas relaciones igualitarias y mutuamente beneficiosas con todos los interesados en la asociación.

Los medios para alcanzar estos objetivos incluyen un sistema equilibrado de asociaciones estratégicas con Estados cercanos y lejanos, la construcción de relaciones constructivas y de buena vecindad con los Estados vecinos, y un sistema sostenible de seguridad regional que ayude a mitigar el impacto de los cambios bruscos a mayor escala. Por ejemplo, las reuniones consultivas de los jefes de Estado de Asia Central desempeñan un papel importante en este contexto.

No queremos que la competencia entre las principales potencias del mundo tenga consecuencias indeseables para nuestra región. Al fin y al cabo, si echamos una mirada retrospectiva a los orígenes del conflicto afgano, éste fue originado por el enfrentamiento global entre los dos sistemas políticos mundiales durante la época de la Guerra Fría.

No deberíamos vernos obligados a elegir una posición u otra únicamente en favor de una u otra fuerza externa. Nuestra política y la elección de posiciones en cuestiones internacionales específicas están determinadas, en primer lugar, por nuestros intereses nacionales, así como por la necesidad de garantizar la seguridad y el desarrollo de la región.

A Uzbekistán le interesa que Asia Central no sea una región de rivalidad entre las potencias mundiales y regionales ni un escenario de un juego de suma cero, sino un espacio para su interacción constructiva y creativa. Seguiremos abogando por un diálogo equitativo y mutuamente beneficioso que ofrezca perspectivas reales a todos los participantes, en el que cada parte debería salir beneficiada.

La alternativa sensata a la rivalidad antagónica es la competencia justa y abierta.

Pregunta: Me gustaría aprovechar esta oportunidad para preguntarle su opinión sobre el término «política exterior multivectorial«, que está de moda en el mundo actual. A veces se critica esta política, que supuestamente crea inestabilidad en las relaciones internacionales e incluso ciertos riesgos. ¿Cuál es su punto de vista sobre esta cuestión?

Respuesta: No creo que sea del todo sensato dar un giro negativo al concepto de multivectorialidad. En el mundo interconectado e interdependiente de hoy, apenas hay un país que no quiera llevar a cabo una política multivectorial eficaz.La propia noción de un mundo multipolar por la que todos luchan implica una cooperación internacional multidireccional para todos.

El conjunto de principios básicos y prioridades de la política exterior de Uzbekistán está destinado a garantizar la soberanía y la libertad de acción en el ámbito internacional. La clave es el principio de un sistema multipolar de asociaciones estratégicas con todos los principales actores de la política mundial, que permite desarrollar la cooperación simultáneamente con varios socios importantes sin perder la independencia y promoviendo los intereses nacionales.

Como muestran los resultados, este principio se ha justificado plenamente en la práctica y es pertinente en la fase actual.

Hasta la fecha, Uzbekistán ha establecido un conjunto equilibrado de relaciones con los principales estados del mundo, países regionales y organizaciones internacionales, manteniendo el equilibrio geopolítico y asegurando la diversificación de las relaciones comerciales y económicas.

Actualmente mantenemos relaciones de igualdad con más de 135 países, mantenemos vínculos comerciales y económicos mutuamente beneficiosos con más de 120 países y tenemos una óptima presencia diplomática en el extranjero en forma de 55 embajadas, oficinas consulares y misiones permanentes ante organizaciones internacionales.

En el desarrollo de nuestras relaciones con cada Estado y cada organización internacional hay objetivos pragmáticos claros y bien pensados que corresponden a nuestros intereses nacionales.

Uzbekistán sigue una política pacifista y, como ya he mencionado, no participa en bloques político-militares. Estamos construyendo una cooperación igualitaria con nuestros socios de política exterior sobre la base de normas y principios internacionales universalmente reconocidos de respeto a la soberanía, no injerencia en los asuntos internos de los Estados, solución pacífica de las controversias, no uso de la fuerza y consideración mutua de los intereses.

Este enfoque promueve el desarrollo activo y la utilización de mecanismos de cooperación bilateral y multilateral para garantizar las condiciones externas más favorables posibles para la continuación de las reformas a gran escala, la atracción de inversiones y tecnología extranjeras, y el establecimiento de un sistema de corredores de transporte y comunicaciones con múltiples opciones para proporcionar a Uzbekistán un acceso fiable y estable a los principales mercados mundiales.

Cabe señalar que, debido a las diferentes circunstancias, los Estados tienen diferentes oportunidades para desarrollar el principio del multivectorialismo en su política exterior.

Ha llegado el momento de realizar una investigación académica en profundidad sobre la aplicación de un modelo pragmático de multivectorialismo en la política exterior de Uzbekistán, ya que nuestra práctica en este sentido tiene sus propias características. La primacía de los intereses nacionales es un componente clave del modelo político multivectorial de Uzbekistán.

Otra característica es que, a nuestro entender, la diversidad tiene en principio un significado positivo y constructivo. No asumimos la equidistancia de los distintos socios principales, sino que aplicamos el principio de igual proximidad. Uzbekistán lleva a cabo una política proactiva y al mismo tiempo flexible, incluso con respecto a los socios internacionales, implicándolos en la promoción y la aplicación de nuestras iniciativas.

– Gracias, Señor Ministro, por su tiempo. Le agradecemos sus informativas respuestas a las preguntas, en las que ha destacado con detalle la nueva política exterior de Uzbekistán y ha analizado en profundidad los aspectos tocados de la actual situación geopolítica en la región de Asia Central y en el mundo en su conjunto.

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