UZBEKISTÁN LIDERA LA LUCHA CONTRA EL CAMBIO CLIMÁTICO EN ASIA CENTRAL

Actualmente, el cambio climático es uno de los principales retos a los que se enfrenta la humanidad. Sus consecuencias tienen un alcance global y una escala sin precedentes. Los expertos pronostican un nuevo aumento de la tendencia al calentamiento global, lo que conlleva un conjunto de problemas interrelacionados de alimentación, medio ambiente, agua, energía y seguridad económica.

Según la ONU, en los últimos 20 años han fallecido más de 1,2 millones de personas como consecuencia de catástrofes naturales. El daño económico causado fue de unos 3 billones de dólares estadounidenses. A su vez, el cambio climático y sus consecuencias a escala mundial costarán a la economía global 8 billones de dólares en los próximos 30 años. Para 2050, se prevé que el crecimiento del PIB mundial disminuya un 3% debido a sus efectos.

Uzbekistán y otros Estados de Asia Central se encuentran entre los países más expuestos a las catástrofes medioambientales. Como señaló el Presidente de Uzbekistán, Shavkat Mirziyoyev, los efectos devastadores del cambio climático se dejan sentir en todos los países, y estos impactos negativos amenazan directamente el desarrollo estable de la región de Asia Central.

Según los expertos del Banco Mundial, si a finales del siglo XXI, manteniendo el ritmo actual, la temperatura media del mundo aumentará 4 grados centígrados, el aumento en Asia Central será de 7 grados centígrados. Al mismo tiempo, el mayor aumento de temperatura se espera en la región del Mar de Aral.

Mar de Aral

En estas condiciones, los países de Asia Central siguen siendo vulnerables a los fenómenos peligrosos como inundaciones, desbordamientos de lagos de montaña, corrimientos de tierra, flujos de lodo, avalanchas y tormentas de polvo.

Como resultado del cambio climático global, en los últimos 50-60 años la superficie de los glaciares de Asia Central ha disminuido un 30% aproximadamente. Según los cálculos, para 2050 se espera que los recursos hídricos de la cuenca del río Sirdarya disminuyan hasta el 5%, y en la cuenca del río Amudarya hasta el 15%. En 2050, la escasez de agua dulce en Asia Central podría provocar una caída del 11% del PIB en la región.

Los estudios muestran que el cambio climático agravará aún más la escasez de agua en Uzbekistán, que puede aumentar la duración y la frecuencia de las sequías y causar graves problemas para satisfacer las necesidades de agua de la economía. Si antes de 2015 el déficit total de agua en Uzbekistán era de más de 3.000 millones de metros cúbicos, en 2030 podría alcanzar los 7.000 millones de metros cúbicos y en 2050 los 15.000 millones de metros cúbicos. Sólo en los últimos 15 años, la disponibilidad de agua per cápita ha disminuido de 3.048 metros cúbicos a 1.589 metros cúbicos.

Al mismo tiempo, la población de la república aumenta una media de 650-700 mil personas al año. En 2030, la población de Uzbekistán ascenderá a 39 millones de personas y se espera que su demanda de agua de calidad aumente de 2.300 millones de metros cúbicos a 2.700 – 3.000 millones de metros cúbicos (un 18-20%). Esto supondrá un aumento anual de la demanda de agua del sector de los servicios públicos.

En estas condiciones, el gobierno está tomando medidas sistemáticas de adaptación y mitigación del cambio climático.

En particular, en los últimos 4 años por iniciativa del Presidente de Uzbekistán, Shavkat Mirziyoyev, se ha elaborado y adoptado una serie de documentos al respecto: el Concepto de Protección del Medio Ambiente 2030, la Estrategia para la transición de la República a una economía verde 2019-2030, la Estrategia de Gestión de Residuos Sólidos 2019-2028, el Concepto de Desarrollo del Sector del Agua para 2020-2030, el Concepto de Suministro de Electricidad 2020-2030, el Concepto de Desarrollo del Servicio Hidrometeorológico 2020-2025, la Estrategia de Gestión de Recursos Hídricos y Desarrollo del Sector del Riego en la República de Uzbekistán  2021-2023.

En estos documentos se definen las principales prioridades de Uzbekistán para mitigar las consecuencias negativas del cambio climático:

1) reducción de las emisiones de contaminantes a la atmósfera;

2) uso racional de los recursos hídricos;

3) introducción de nuevas tecnologías respetuosas con el medio ambiente en diversos sectores de la economía;

4) aumento de la cuota de las fuentes de energía renovables;

5) aumento de la cobertura de la población con servicios de recogida y eliminación de residuos sólidos.

Para mejorar el sistema de administración pública en el ámbito de la protección del medio ambiente se han llevado a cabo reformas institucionales. Sobre la base del Ministerio de Agricultura y Gestión del Agua se han creado dos ministerios independientes: el Ministerio de Agricultura y el Ministerio de Gestión del Agua, se han reformado completamente el Comité Estatal de Ecología y Protección del Medio Ambiente y el Centro del Servicio Hidrometeorológico, y se ha creado el Comité Estatal de Silvicultura.

En el país se adoptan medidas para mejorar la eficiencia energética de la economía, reducir el uso de hidrocarburos y aumentar la proporción de fuentes de energía renovables. Así, para 2030 está previsto duplicar el índice de eficiencia energética y reducir la intensidad de carbono del PIB, proporcionando acceso a un suministro energético moderno, asequible y fiable al 100% de la población y de los sectores de la economía. En 2020-2022 la economía uzbeka tiene previsto ahorrar 3.300 millones de kWh de electricidad, 2.600 millones de metros cúbicos de gas natural y 16.500 toneladas de productos petrolíferos mediante medidas de eficiencia energética. Se introducirán mecanismos y normas modernas en la construcción y se compensará la instalación de equipos energéticamente eficientes.

El potencial técnico de las fuentes de energía renovables en Uzbekistán es de 180 millones de toneladas equivalentes de petróleo, lo que supone más de tres veces su demanda energética anual. Al mismo tiempo, el porcentaje de la energía renovable representa sólo el 10% de la generación total de electricidad, y las fuentes convencionales el 90% restante. Para aprovechar mejor el potencial existente, en 2030 Uzbekistán tiene previsto aumentar la proporción de fuentes de energía renovables hasta el 25%.

También se intensifican las medidas para combatir el agotamiento de los recursos hídricos.

En el marco de la aplicación de la Estrategia de Gestión de los Recursos Hídricos de Uzbekistán 2021-2023, está prevista la introducción activa de tecnologías de ahorro de agua, incluido el sistema de riego por goteo. Así, está previsto aumentar la introducción de tecnologías de riego que ahorran agua de 308 mil hectáreas a 1,1 millones de hectáreas, incluyendo las tecnologías de riego por goteo – de 121 mil hectáreas a 822 mil hectáreas.

Uzbekistán presta especial atención a las medidas para minimizar las consecuencias de la desecación del Mar Aral.  La desertificación y la degradación del suelo en la zona del Mar de Aral se producen en un área de unos 2 millones de hectáreas. Gracias a la creación de espacios verdes protectores en los fondos secos del Mar de Aral (plantados en 1,5 millones de hectáreas), Uzbekistán está aumentando la superficie cubierta de bosques y arbustos. En los últimos 4 años, el volumen de las plantaciones forestales en la república se ha multiplicado por 10-15 veces. Mientras que antes de 2018 el volumen anual de creación de bosques estaba 47-52 mil hectáreas, en 2019 este indicador ha aumentado hasta 501 mil hectáreas, en 2020 hasta 728 mil hectáreas. Estos resultados se han conseguido, entre otras cosas, gracias a la ampliación de la producción de material de siembra. Así, en 2018 se produjeron 55 millones de plántulas y arbolitos, 72 millones en 2019 y 90 millones en 2020.

Se adoptó el Programa Estatal para el Desarrollo de la Región del Mar de Aral para 2017-2021, encaminado a mejorar las condiciones y la calidad de vida de la población de la región. Además, se aprobó el Programa de Desarrollo Social y Económico Integral de Karakalpakstán para 2020-2023. En 2018, se creó el Centro Internacional de Innovación de la Región del Mar de Aral bajo el Presidente de la República.

Uzbekistán está tomando medidas activas para comunicar a la comunidad internacional las consecuencias de la desecación del Mar de Aral, así como para unir los esfuerzos de los países de Asia Central para combatir dichas consecuencias de esta catástrofe. En 2018, el Fondo Internacional para Salvar el Mar de Aral se reunió en Turkmenistán después de un parón de diez años. Ese mismo año, por iniciativa del Presidente de Uzbekistán, se creó el Fondo Fiduciario de la ONU para la Seguridad Humana en la Región del Mar de Aral.

Los días 24 y 25 de octubre de 2019, bajo los auspicios de la ONU, en Nukus se celebró la Conferencia Internacional de alto nivel «Región del Mar de Aral – Zona de innovaciones y tecnologías medioambientales». A propuesta de Shavkat Mirziyoyev, el 18 de mayo de 2021, la Asamblea General de la ONU adoptó por unanimidad una resolución especial para declarar la región del mar de Aral como una zona de innovación y tecnología medioambiental.

La iniciativa del Presidente de Uzbekistán fue bien acogida por la comunidad internacional, como demuestra el hecho de que unos 60 Estados del mundo copatrocinaron la resolución. La región del Mar de Aral fue la primera región a la que la Asamblea General otorgó un estatus tan importante.

La ONU predice que el cambio climático global no hará más que exacerbar la gravedad de los problemas de agua y aumentar la frecuencia y severidad de las inundaciones y sequías. En 2030, la escasez de agua en el planeta podría alcanzar el 40%.

En este contexto, Uzbekistán aboga por la cooperación en el ámbito de recursos hídricos sobre la base de la igualdad soberana, la integridad territorial, el beneficio mutuo y la buena fe en un espíritu de buena vecindad y cooperación. Tashkent considera necesario desarrollar mecanismos para la gestión conjunta de los recursos hídricos transfronterizos de la región que equilibren los intereses de los países de Asia Central.

Uzbekistán se ha convertido en un participante activo en la política medioambiental mundial al adherirse y ratificar una serie de convenios internacionales y protocolos relevantes en el ámbito de la protección medioambiental. Un acontecimiento importante fue la adhesión de Uzbekistán (2017) al Acuerdo de París de la ONU sobre el Clima, en virtud del cual se comprometió a reducir las emisiones de gases de efecto invernadero a la atmósfera para 2030 en un 10% respecto a 2010. Para lograr este objetivo, se está elaborando una Estrategia Nacional de Desarrollo con Bajas Emisiones de Carbono, y se está trabajando en la consecución de la neutralidad del carbono en Uzbekistán para 2050.

Requiere una atención especial la actividad internacional proactiva de Uzbekistán.

El Presidente Shavkat Mirziyoyev, en sus intervenciones en foros internacionales, propuso ideas e iniciativas muy necesarias para reforzar la cooperación internacional y regional en aspectos clave de la agenda mundial, en particular en lo que respecta a los problemas del cambio climático.

El presidente de Uzbekistán, en sus discursos durante el 75º período de sesiones de la Asamblea General de la ONU, en las cumbres de la OCS y de la Organización de Cooperación Económica, en la primera cumbre de la OCI sobre ciencia y tecnología y en la Reunión Consultiva de Jefes de Estado de Asia Central, ha hecho un llamamiento a la concertación para hacer frente al cambio climático y a la creación de mecanismos específicos y eficaces de cooperación regional en este ámbito.

En la Segunda Cumbre Internacional “Cooperación para el Crecimiento Verde y los Objetivos Globales 2030” (P4G), celebrada en Seúl en 2020, el Presidente de Uzbekistán presentó una iniciativa para celebrar una conferencia internacional “Energía verde para los países en desarrollo” y la participación de los jóvenes en la creación de una economía verde para crear una cultura de consumo verde y la disposición de Uzbekistán a unirse a la Asociación P4G y convertirse en un participante de pleno derecho en ella.

El Presidente de Uzbekistán también subrayó la necesidad de que los países cooperen en el ámbito de tecnologías verdes para alcanzar los Objetivos de Desarrollo Sostenible de la ONU y aplicar las disposiciones del Acuerdo de París sobre el cambio climático.

En la cumbre de la OCS (14 de junio de 2019, en Bishkek) el Presidente Shavkat Mirziyoyev propuso adoptar un programa “Cinturón Verde” de la Organización de Cooperación de Shanghái con el fin de introducir tecnologías de ahorro de recursos y respetuosas con el medio ambiente en los países de la organización. En la 14ª cumbre de la Organización de Cooperación Económica (4 de marzo de 2021), el Presidente de Uzbekistán presentó una iniciativa de desarrollar y aprobar una estrategia a medio plazo encaminada a garantizar la sostenibilidad energética y atraer ampliamente inversiones y tecnologías modernas en este ámbito.

En la 3ª Reunión Consultativa de Jefes de Estado de Asia Central, que se celebró el 6 de agosto de 2021 en Turkmenistán, el Presidente de Uzbekistán abogó por la elaboración de un programa regional de “Agenda Verde” para Asia Central que contribuiría a la adaptación de los países de la región al cambio climático. Las principales orientaciones del programa podrían ser la descarbonización gradual de la economía, el uso racional de los recursos hídricos, la introducción de tecnologías de eficiencia energética en la economía y el aumento de la cuota de generación de energía renovable.

En general, con el contexto de una agenda internacional actualizada sobre el cambio climático, la política a largo plazo de Uzbekistán sobre la protección del medio ambiente, el mantenimiento del equilibrio medioambiental y el uso racional de los recursos hídricos es oportuna y debería contribuir a seguir mejorando la situación medioambiental no sólo en el país, sino también en toda la región de Asia Central.

Al mismo tiempo, la cooperación continua, constructiva y mutuamente beneficiosa entre los países de Asia Central es esencial para lograr resultados positivos a escala regional. Sólo mediante esfuerzos conjuntos podrá restablecerse el frágil equilibrio ecológico perturbado por la imprudente actividad humana en la región.

 

 

 

 

 

 

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