LA SOCIEDAD CIVIL, EL GRAN MOTOR DE UZBEKISTÁN. SHAVKAT MIRZIYOYEV, SU GRAN IMPULSOR

Las reformas en Uzbekistán iniciadas por el Presidente de Uzbekistán, Shavkat Mirziyoyev, en la segunda mitad de 2016 han puesto en la agenda uno de los temas más urgentes, que es la base de cualquier programa de reforma a gran escala, la movilización del potencial de la sociedad para el desarrollo. No hay duda de que es imposible hablar de una transformación radical de todo el sistema de funcionamiento del Estado, sin el pleno apoyo y la participación de los ciudadanos en las reformas.

Al mismo tiempo, los dirigentes del país son muy conscientes de que la movilización del potencial de la sociedad es un proceso complejo, que requiere no sólo la creación de sistemas de movilización multinivel, sino también mecanismos de interconexión entre ellos, acompañados de medidas de carácter proactivo y reactivo en el marco de una política a largo plazo bien definida.

En los últimos cinco años, se ha hecho mucho en Uzbekistán en términos de mejora de participación de los ciudadanos en la vida sociopolítica, económica y cultural del país; pero lo que es más importante desde el punto de vista estratégico es mantener el ritmo y la dinámica de la participación ciudadana en estos procesos. Al mismo tiempo, se realiza un análisis exhaustivo no sólo de los logros, sino también de los problemas identificados y los retos emergentes, lo cual se ve claramente en los discursos del mandatario estatal, en sus reuniones con la cúpula de los ministerios sectoriales y regionales, así como con la ciudadanía en general.

El presidente Shavkat Mirziyoyev llama constantemente la atención sobre la necesidad de movilizar todo el potencial de la sociedad en los procesos de reforma en términos de formación personal con un alto nivel de cualificación y conocimientos.

En este sentido, en los últimos 4 años se ha triplicado la cuota de admisión en las universidades de Uzbekistán, y en 2020 se asignaron 162.364 plazas de grado y 10.425 – de máster.

La complejidad del reto de la formación personal radica en que la preparación de especialistas de alto nivel, que podrían asumir tareas en áreas sistémicas importantes, requiere bastante tiempo, por lo que se necesita «paciencia estratégica» y un mayor aumento de inversión en el sistema educativo, lo que debería mejorar finalmente los parámetros cualitativos del potencial de movilización de la sociedad.

Al mismo tiempo, un aumento del potencial de movilización de la sociedad a través del sistema educativo en Uzbekistán se lleva a cabo en paralelo con el mayor desarrollo de las esferas tradicionales y la creación de nuevas esferas en la economía, que podrían incorporar personal capacitado. En otras palabras, el trabajo en esta dirección en Uzbekistán tiene como objetivo crear una cadena completa, que vincule los sistemas de educación, ciencia y economía. La creación de esta cadena es especialmente relevante a la luz del inicio de un nuevo paradigma tecnológico, conocido como Industria 4.0, que conforma un entorno industrial e intelectual fundamentalmente nuevo.

La aprobación de la Industria 4.0 abre una dimensión positiva para que Uzbekistán movilice una serie de segmentos de la sociedad, ya que se crea una ventana de oportunidades para la llamada «Generación Z» (1995-2010), la primera generación que creció en la era de la tecnología digital, Internet y los teléfonos inteligentes. En 2019, el número de la generación Z era el 32% de la población mundial y, en un futuro próximo, serán sus representantes quienes determinarán las tendencias en los mercados educativo y laboral en la dimensión global y formarán las élites políticas, económicas e intelectuales. En Uzbekistán, el número de población por debajo de la edad laboral es del 30,5%, lo que coincide con las tendencias mundiales de fortalecimiento de la posición de la generación Z.

Podemos decir que ya se están implementando algunos proyectos en Uzbekistán que afectan a la generación Z. Estamos hablando de formación a gran escala de programadores, de la creación de incubadoras de empresas y centros de innovación (Centro de Innovación de Mirzo-Ulugbek), Fondo de Apoyo al Desarrollo de la Economía Digital “Tsifrovoe doverie” (Confianza digital). También cabe destacar la adopción de la Estrategia «Uzbekistán Digital – 2030» y el anuncio de 2021 como el año de apoyo a la juventud. Todo ello sienta las primeras bases para la formación y desarrollo del potencial de la generación Z para el progreso del país.

Como muestra la experiencia de los países líderes del mundo, al mismo tiempo la movilización del potencial de la población para el desarrollo requiere, como requisito previo, la presencia de la sociedad civil. En Uzbekistán, las reformas para fortalecer las instituciones democráticas se están aplicando con bastante éxito y se caracterizan por un alto dinamismo, como ha informado nuestra publicación en varias ocasiones.

En este sentido, el Uzbekistán actual y el Uzbekistán de hace cinco años son dos fenómenos diferentes. Se observa claramente el desarrollo de una cultura de blogs y redes sociales, donde la gente puede expresar sus opiniones y valoraciones sobre la actualidad. Se han sentado las bases para una escuela de periodismo fundamentalmente nueva que cumpla con los criterios de reacción rápida en la información y la especialización. Para defender los derechos e intereses de la comunidad periodística se creó un Fondo Público de Apoyo y Desarrollo de los Medios de Comunicación Nacionales. El propósito declarado del Fondo es promover la igualdad de condiciones para los medios de comunicación en el mercado, su desarrollo ulterior y el cumplimiento de los derechos de periodistas y blogueros, y la creación de mecanismos de autogestión de la comunidad nacional de medios de comunicación.

Es importante que los representantes de la sociedad civil, junto con los periodistas y blogueros, ahora no sólo puedan expresar sus valoraciones críticas o sugerencias, sino que también sean escuchados por las autoridades. En todos los casos, cuando un canal de comunicación entre la sociedad civil y las autoridades conduce a resultados positivos, genera nuevos incentivos para la participación voluntaria de los ciudadanos en el desarrollo del país y contribuye a aumentar su número, lo que conduce al fortalecimiento de la sociedad civil.

El Presidente Shavkat Mirziyoyev definió una lucha total e intransigente contra la corrupción como otro componente de la movilización de la sociedad con fines de desarrollo, sin la cual es prácticamente imposible hablar de una verdadera movilización de los ciudadanos. En Uzbekistán, la lucha contra la corrupción está cobrando impulso. El servicio de prensa de la Agencia de Lucha contra la Corrupción informó de 838 casos penales relacionados con la corrupción durante nueve meses del año 2020. Fueron procesados 4 funcionarios a nivel nacional, 15 – a nivel regional y 626 – a nivel local y de distrito. En 2020 se creó la Agencia de Lucha contra la Corrupción, cuya misión es introducir normas y mecanismos anticorrupción en todos los ámbitos de la actividad estatal y pública.

Si Uzbekistán consigue no sólo combatir la corrupción, sino también crear un sistema de valores en el que la corrupción sea considerada por la sociedad como un fenómeno extremadamente tóxico, se podrán obtener beneficios adicionales para acelerar el proceso de movilización de los ciudadanos con talento y respetuosos con la ley para el desarrollo, y ganar la confianza de las generaciones más jóvenes.

Por último, utilizar factores externos para movilizar a la sociedad en pro del desarrollo, tiene un gran potencial en cuanto a la mejora de la imagen internacional del país.

En Uzbekistán, se puede considerar un paso importante en esta dirección la adopción del Decreto Presidencial del 2 de junio de 2020 sobre la mejora de la posición de Uzbekistán en las calificaciones e índices internacionales, así como la introducción de un nuevo mecanismo para trabajar con ellos en los órganos y organizaciones estatales. El Consejo Nacional creado para trabajar con índices y ratings internacionales también está orientado a estos objetivos.

Por supuesto, el trabajo para maximizar el potencial de la sociedad para una implementación exitosa de las reformas es un proceso muy complejo y requiere un cierto tiempo, pero lo más importante es que en Uzbekistán hay una dinámica constante de progreso en todas las esferas, y esto es un factor decisivo para lograr los objetivos de desarrollo.

 

 

 

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