INICIATIVAS DE TASHKENT PARA GARANTIZAR LA INTEGRACIÓN DE LAS REGIONES DE ASIA CENTRAL Y DEL SUR: EL FACTOR AFGANISTÁN

En su discurso durante la 75ª sesión de la Asamblea General de la ONU, el Presidente de la República de Uzbekistán, Shavkat Mirziyoyev, presentó una propuesta para organizar un formato fundamentalmente nuevo de cooperación internacional sobre la cuestión de Afganistán, en particular, establecer un comité permanente en el marco de la ONU.

En primer lugar, hay que señalar que la iniciativa es la continuación lógica de una política completamente nueva y pragmática hacia Afganistán, llevada a cabo por el Presidente tras su elección al frente de Uzbekistán.

Atraer la atención de la comunidad mundial sobre la cuestión de Afganistán en la Asamblea General de la ONU fue otro ejemplo de la aplicación práctica de la política de buena vecindad y amistad de Uzbekistán hacia Afganistán.

La iniciativa tiene carácter estratégico y conceptual y, en esencia, sirve para lograr la paz en Afganistán, el desarrollo estable y la seguridad global en la región.

Más de 40 años de guerra han dejado a Afganistán en una situación económica y social difícil. El impacto negativo del conflicto militar ha sido especialmente agudo durante la pandemia. El desempleo y la pobreza son elevados en el país. Según los datos de la ONU, actualmente 7,3 millones de niños padecen malnutrición en Afganistán.

En estas condiciones tan complejas, la puesta en marcha de la iniciativa sobre crear un comité permanente en la ONU, brindará la oportunidad de garantizar que la «cuestión afgana» esté siempre en el punto de mira de las actividades de la organización. Al mismo tiempo, el comité contribuirá a mejorar la eficacia de los proyectos ejecutados por las estructuras especializadas de la ONU que operan en Afganistán: UNICEF, UNESCO, OMS.

Está claro que establecer la paz y el desarrollo sostenible en Afganistán es un proceso a largo plazo. En la actualidad, más del 75% del presupuesto estatal de Afganistán se cubre con aportaciones extranjeras. La creación del comité va a permitir llamar la atención especial en el marco de las Naciones Unidas para resolver la crisis afgana, garantizar la coherencia y aumentar la eficacia de la labor de la comunidad internacional en Afganistán.

Reunión consultiva de los Jefes de Estado de Asia Central

El Comité Permanente ante las Naciones Unidas desempeñará un papel importante en el desarrollo estable de la región de Asia Central. Actualmente, los problemas de seguridad en Afganistán dificultan la realización de proyectos económicos y de transporte. Con el establecimiento de la paz en este país, la población de Asia Central podrá acceder a los mercados de India y Pakistán, que tienen población sumada de 1.800 millones de personas y un PIB de 3,5 billones de dólares. A través de Afganistán los Estados de Asia Central obtendrán un camino más corto hacia el mar.

También es importante que la creación de un comité permanente en la ONU refuerce la lucha contra el terrorismo y el extremismo en Asia Central. Actualmente, 20 grupos terroristas, entre los que se encuentran ciudadanos de países de Asia Central, operan en Afganistán. A través de las actividades del Comité Permanente de la ONU, los países de Asia Central podrán compartir información sobre las actividades de los grupos terroristas en Afganistán y beneficiarse de las mejores prácticas internacionales en la lucha contra el terrorismo.

La iniciativa presentada por el Presidente Shavkat Mirziyoyev en la 75ª sesión de la Asamblea General de la ONU de celebrar en julio de 2021 en Tashkent la conferencia internacional «Asia Central y del Sur: interconexión regional. Desafíos y oportunidades», encaminada a consolidar a los países de las dos regiones en la construcción del marco conceptual de un modelo sostenible de interconexión interregional.

La construcción de la conectividad transregional, un componente estratégico de la que será el corredor transafgano, sitúa a Afganistán en el centro de la conectividad intrarregional y le devuelve su papel histórico perdido como la clave para unir las dos regiones.

El logro de estos objetivos es especialmente necesario con el contexto de una retirada inminente de las tropas estadounidenses de Afganistán, prevista para septiembre de este año. Sin duda, este hecho supone un punto de inflexión en la historia reciente de Afganistán.

Por un lado, la retirada de Estados Unidos, que se considera una condición clave de los acuerdos alcanzados en Doha, puede dar un fuerte impulso al proceso de paz en el país vecino, contribuyendo a que Afganistán se convierta en un Estado soberano y próspero.

Por otro lado, la aparición de un vacío de poder amenaza con intensificar la lucha armada interna por hacerse con él, aumentando el riesgo de que se convierta en una guerra fratricida. Asimismo, la intensidad de los enfrentamientos entre los talibanes y los militares del gobierno afgano está aumentando, lo que puede afectar negativamente a las perspectivas de alcanzar un consenso político interno.

Presidente de Uzbekistán Shavkat Mirziyoyev con el Presidente de Afganistán Ashraf Ghani Ahmadzai

La situación en Afganistán y sus alrededores añade urgencia a la próxima conferencia, demostrando la corrección del rumbo elegido por Uzbekistán hacia el acercamiento interregional, ya que las realidades actuales en Afganistán hacen que la cooperación entre las dos regiones sea un objetivo y una necesidad vital.

Consciente de ello, Uzbekistán pretende dar inicio al proceso de adaptación de los estados de las dos regiones a la era postamericana en Afganistán. Ya que la perspectiva de la inminente retirada del contingente estadounidense debería animar a todos los Estados vecinos a asumir una parte importante de responsabilidad en la situación económica y político-militar de Afganistán, cuya mejora es clave para garantizar la estabilidad a largo plazo de la macrorregión.

Considerando este hecho, Uzbekistán está intentando lograr un amplio consenso regional sobre la cuestión afgana demostrando los beneficios de una pronta paz en el sufrido país vecino para la prosperidad compartida de todos los estados regionales.

Los planes de interconexión de Tashkent complementan a la perfección la actual política afgana de Uzbekistán, en la que la república busca una fórmula de paz mutuamente aceptable y formas de garantizar la estabilidad a largo plazo en Afganistán.

La receta ideal para la paz es precisamente la integración económica interregional con Afganistán, que sin duda tendrá un efecto estabilizador en la situación interna del país.

En particular, el proyecto ferroviario «Mazar-e-Sharif-Kabul-Peshawar», promovido por Tashkent, se convertirá en un trampolín económico para Afganistán, ya que la ruta discurrirá a lo largo de los yacimientos de minerales: cobre, estaño, granito, zinc y mineral de hierro.

Como consecuencia, se desarrollarán y se crearán decenas de miles de puestos de trabajo, fuentes alternativas de ingresos para la población afgana. Y lo que es más importante, la expansión del comercio interregional a través del territorio de Afganistán aportará beneficios económicos al país en forma de tasas de tránsito. Será posible transportar hasta 20 millones de toneladas de carga al año a través del ferrocarril transafgano, y los costes de transporte se reducirán en un 30-35%.

Foro de Negocios Uzbekistán-Afganistán, mayo de 2021

Una conexión ferroviaria a través de Afganistán es una fuente de enormes beneficios económicos, capaz de estabilizar la región más que cualquier acuerdo político.

La aplicación práctica de estos planes es también vital en el contexto de la continua dependencia de la economía afgana de la ayuda exterior, cuya magnitud ha mostrado una tendencia a la baja en los últimos años. En particular, el importe de la ayuda financiera anual de los donantes, como se ha mencionado anteriormente, que cubre alrededor del 75% del gasto público del país, ha disminuido de 6.700 millones de dólares en 2011 a unos 4.000 millones en 2020. Se espera que estas cifras disminuyan un 30% más en los próximos 4 años.

En este contexto, es cada vez más necesario acelerar la ejecución de otros proyectos económicos a escala transregional que podrían crear condiciones favorables adicionales para la recuperación económica de Afganistán.

Entre ellos se puede destacar especialmente proyectos como el gasoducto Turkmenistán-Afganistán-Pakistán-India y la línea de transporte de electricidad CASA-1000, cuya ejecución práctica no sólo tendrá un impacto muy positivo en la garantía de la seguridad energética de Afganistán, sino que también aportará considerables beneficios financieros a la parte afgana por el tránsito de recursos energéticos hacia los países del sur de Asia.

A su vez, la perspectiva de que Afganistán se convierta en un importante centro de tránsito y energía creará un interés adicional para todas las fuerzas afganas interiores en la consecución de un consenso político y servirá de sólida base socioeconómica para el proceso de paz. En resumen, la amplia participación de la parte afgana en el sistema de relaciones interregionales que está creando Tashkent puede utilizarse como mecanismo de refuerzo para promover la estabilidad.

Cabe mencionar que las iniciativas del Presidente Shavkat Mirziyoyev son de especial importancia para garantizar la seguridad global y reflejan las aspiraciones de Uzbekistán de hacer su digna contribución para garantizar y mantener la paz internacional y el desarrollo sostenible.

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