UN AÑO MÁS, LA PRODUCCIÓN DE OPIO AFGANO CRECE BAJO LA OCUPACIÓN NORTEAMERICANA

Los cultivos de adormidera o amapola, base para la elaboración de opio y heroína, crecieron el último año en Afganistán, con potencial incremento del narcotráfico principalmente hacia Europa, alertó este miércoles 5 la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (ONUDD).

El área total de cultivo de adormidera en el país asiático fue de aproximadamente 224 000 hectáreas en 2020, un aumento de 37 por ciento, 61.000 hectáreas, en comparación con 2019.

Es una de las mayores áreas jamás medidas de cultivos con esa planta (Papaver somniferum), indicó la UNODC, la sigla en inglés por la que también se conoce a la ONUDD.

Afganistán es desde finales de siglo pasado escenario de conflictos armados, entre movimientos políticos y religiosos de ese país y con fuerzas extranjeras, primero soviéticas y luego de potencias occidentales.

Estados Unidos y Reino Unido anunciaron que en los próximos meses retirarán sus fuerzas de Afganistán, donde combatieron durante dos décadas al movimiento integrista islámico Talibán, nutrido principalmente por la mayoritaria etnia pastún.

La ONUDD indicó que la superficie cultivada aumentó en las 22 provincias productoras (de 34 que tiene Afganistán), pero principalmente en las del suroeste (71 por ciento de la producción de adormidera), habitado por pueblos baluchi y pastún.

Sobre la base de esos datos, la producción potencial de opio se calculó en 6.300 toneladas (28 kilos por hectárea), y el valor de la producción agrícola se estimó en 350 millones de dólares, “un indicador importante de los ingresos generales de los agricultores por el cultivo de opio”, señaló la ONUDD.

Con aproximadamente 55 dólares por kilo (18 por ciento menos que en 2019), los precios a la salida de la finca estaban en su nivel más bajo desde el comienzo del monitoreo (1994), lo que indica que la situación económica de los productores de opio afectados por la pobreza pronto podría empeorar aún más.

Entre los factores que impulsan el cultivo de adormidera en Afganistán, la UNODC reconoce la inestabilidad política, las escasas oportunidades de empleo, la falta de educación de calidad y el acceso limitado a los mercados.

La crisis de la covid-19 no afectó la temporada del opio de 2020 en términos de superficie cultivada o mano de obra disponible para la recolección, aunque el aumento en la explotación de la planta puede deberse a la recesión económica que ha seguido a la crisis sanitaria, según el informe de ONUDD.

Afganistán, de 655.230 kilómetros cuadrados y 36 millones de habitantes, es uno de los países más pobres del mundo, y ocupa el puesto 169 en el Índice de Desarrollo Humano 2020 del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo, que midió ingresos, educación y salud en 189 países.

El cultivo de la adormidera “no es un problema local. Convertida en heroína, no solo se consume en ese país y sus vecinos, sino también en Europa, que es el principal destino de la heroína producida en Afganistán”, según la ONUDD.

Esa oficina registró en 2019 cultivos de amapola en 50 países, cubriendo 240.800 hectáreas, con 84 por ciento de esa superficie en Afganistán, seguido de Myanmar y Laos, que abastecen los mercados de Asia, África, Europa y Oceanía, y de México, Guatemala y Colombia, orientados al mercado americano.

Según sus estimados, 58 millones de personas consumían opiáceos, sustancias responsables de dos de cada tres muertes relacionadas con el consumo de drogas.

La adormidera o amapola, posiblemente originaria del sureste de Europa y cultivada desde hace 4.000 años, se emplea en la industria farmacéutica, por su riqueza en alcaloides, como fuente de sustancias activas como la morfina y la codeína, utilizadas en medicina como analgésicos.

El consumo de heroína comenzó a disminuir en los últimos años, según reportes de organismos de salud en países consumidores, ante el avance de opioides sintéticos como el fentanilo, considerado más potente y barato.

En 2019 el Centro de Control y Prevención de Enfermedades de Estados Unidos atribuyó 38.359 muertes a sobredosis por opioides sintéticos y 14.019 a la heroína.

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