LA NUEVA POLÍTICA REGIONAL DE UZBEKISTÁN: ENFOQUE ESTRATÉGICO PARA EL DESARROLLO SOSTENIBLE EN ASIA CENTRAL

Durante los últimos cuatro años he seguido los procesos que se desarrollan en Uzbekistán, estudiando detenidamente las prioridades de política exterior del Presidente Shavkat Mirziyoyev. Quisiera destacar la constructividad y la coherencia de la actividad diplomática del Jefe de Estado, que tiene como objetivo encontrar siempre una solución mutuamente aceptable para las partes.

Es especialmente impresionante la gran eficacia y el carácter constructivo de la política regional del presidente de Uzbekistán. Tras su elección como presidente en diciembre de 2016, Shavkat Mirziyoyev en calidad de su principal prioridad en materia de política exterior definió el desarrollo y el fortalecimiento de las relaciones amistosas, de buena vecindad y mutuamente beneficiosas con los Estados de Asia Central, aunque para entonces se había acumulado en las relaciones entre los países de la región una enorme maraña de problemas y cuestiones, cuya resolución parecería que llevaría muchos años.

Gracias a la aplicación consecuente por parte de Shavkat Mirziyoyev del principio sobre la necesidad de un diálogo político abierto y honesto entre los líderes de la región, la gran mayoría de las cuestiones muy complejas y controvertidas que existían en las relaciones con los vecinos antes de 2016 se resolvieron en un periodo de tiempo inimaginablemente corto.

Es seguro de que en el éxito de la promoción de la nueva política regional desempeñaron un papel fundamental los siguientes factores:

 En primer lugar, la gran intensidad de la diplomacia del jefe de Estado y los contactos oficiales a todos los niveles. A lo largo de 4 años, se celebraron más de 65 reuniones del Presidente de Uzbekistán con los líderes de los países de Asia Central. En el transcurso de los contactos al más alto nivel, se resolvieron cuestiones clave de las relaciones. Así, como resultado de las visitas del presidente Shavkat Mirziyoyev a Kirguistán en septiembre de 2017 y a Tayikistán en marzo de 2018, se firmaron acuerdos bilaterales sobre la frontera estatal, que garantizaron la delimitación de casi el 94% de la longitud total de las fronteras de Uzbekistán. El diálogo de confianza entre los jefes de Estado ha permitido que el debate sobre las cuestiones del agua y el medio ambiente avance en una dirección constructiva. En 2018, Turkmenistán acogió la cumbre del Fondo Internacional para Salvar el Mar de Aral por primera vez desde 2009.

En 2020, a pesar de las difíciles condiciones que provocó la pandemia, continuaron los esfuerzos para promover la cooperación regional. En los estrechos contactos entre el Presidente de Uzbekistán y los dirigentes de los cuatro países de la región (se celebraron más de 35 conversaciones telefónicas), se abordaron activamente las cuestiones de la facilitación del retorno de los ciudadanos, el apoyo al transporte para el comercio, el suministro mutuo de ayuda humanitaria y otros problemas de actualidad de las relaciones mutuas.

En segundo lugar, el creciente interés mutuo en la región por desarrollar relaciones comerciales y económicas e intercambios humanitarios. En 2017-2019, la facturación comercial de Uzbekistán con los Estados de Asia Central casi se duplicó, pasando de 2.700 millones de dólares a 5.200 millones. En 2019, el volumen del comercio mutuo de los países de Asia Central ascendió a 7.100 millones de dólares, lo que supone un 16,9% más que en 2018. El volumen de la inversión extranjera directa en la región aumentó de 26.830 millones de dólares en 2017 a 36.140 millones en 2019. Han contribuido a ello la intensificación de los contactos intergubernamentales y el desarrollo de vínculos directos entre los territorios y los empresarios. La apertura de las fronteras y el desarrollo de la conectividad del transporte garantizaron un aumento del turismo receptivo en la región de casi un 25% en 2017-2019, principalmente debido a los viajes recíprocos de los ciudadanos de Asia Central.

 En tercer lugar, la necesidad objetiva de armonizar los intereses de los países de la región en cuestiones clave del desarrollo regional y promover los intereses comunes en el ámbito internacional. La puesta en práctica de la iniciativa del Presidente de Uzbekistán de celebrar Reuniones Consultivas de los Jefes de Estado de Asia Central tiene una importancia estratégica indudable. La primera reunión se celebró en marzo de 2018 en Nur-Sultan.

El resultado de la segunda reunión, celebrada en Tashkent en noviembre de 2019, fue la adopción de una Declaración Conjunta de los Jefes de Estado, que registra las opiniones acordadas sobre las prioridades clave de la cooperación regional. Esto incluye una posición común sobre Afganistán, que se percibe cada vez más como parte integrante de la región de centroasiática.

Los Jefes de Estado apoyaron los principios clave de la solución política en Afganistán, su participación en las relaciones comerciales y económicas regionales y los proyectos de infraestructura destinados a facilitar el proceso de paz.

En junio de 2018 la Asamblea General de las Naciones Unidas aprobó una resolución titulada «Fortalecimiento de la cooperación regional e internacional para garantizar la paz, la estabilidad y el desarrollo sostenible en la región de Asia Central», lo que representó en sí un logro histórico. Este documento, propuesto por el líder uzbeko y desarrollado conjuntamente por los Estados de la región, consagra enfoques comunes a los problemas clave de Asia Central.

El carácter abierto del regionalismo emergente de Asia Central se pone de manifiesto en el desarrollo exitoso de mecanismos de cooperación colectiva en el formato «5 países (países de Asia Central) +1» con socios como Japón (desde 2004), la República de Corea (2007), la Unión Europea (2008), Estados Unidos (2015), India (2019), Rusia y China (2020).

En su discurso dirigido al Parlamento Oliy Majlis el 29 de diciembre de 2020, el Presidente Shavkat Mirziyoyev, propuso una serie de las iniciativas internacionales, que sin duda, contribuirán a profundizar la cooperación regional, junto con la cooperación de los cinco países para superar la pandemia.

Así, la Conferencia Internacional «Asia Central y del Sur: interconexión regional. Desafíos y oportunidades», cuya celebración está prevista en Tashkent en 2021, permitirá llamar la atención de las élites políticas y empresariales regionales e internacionales sobre el potencial de la cooperación interregional, y dará impulso a la aplicación activa de las iniciativas de los países de Asia Central para construir ferrocarriles, líneas eléctricas y oleoductos transafganos, con acceso a los mercados del sur de Asia.

La Conferencia Internacional «Asia Central en la Encrucijada de las Civilizaciones del Mundo», cuya celebración está prevista con la UNESCO en Jiva en 2021, brindará la oportunidad de debatir la contribución de la región a la cultura y el desarrollo mundiales.

Según mi opinión, la conferencia puede convertirse en un punto de partida para reforzar la comprensión de las perspectivas de restauración de la interconexión secular, su importancia para la integración y el desarrollo sostenible no sólo de la región de Asia Central, sino de todo el continente asiático.

Además, la creación del Instituto Internacional de Asia Central en Tashkent en 2020, mencionado en el discurso, subraya la firme voluntad política de la parte uzbeka de seguir promoviendo la cooperación regional basada en la investigación aplicada y la previsión de los principales procesos regionales.

Para concluir, me gustaría subrayar una vez más que la nueva política regional iniciada bajo la dirección del jefe de Estado de Uzbekistán en los últimos cuatro años se ha convertido en una parte fundamental de las actividades de política exterior, abierta y pragmática, de los dirigentes del país.

Está claro que Tashkent persigue una política firme de promover el diálogo y la interacción, consolidar la buena vecindad y resolver las disputas existentes sobre la base de compromisos razonables. Y esto ha contribuido a fomentar una atmósfera política positiva y a reforzar la confianza mutua en la región, así como a establecer mecanismos eficaces de cooperación regional. Todo ello contribuye a reforzar el atractivo político, diplomático y económico de Asia Central.

 

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