POR FAVOR, NO SEAN CRÉDULOS… ESPECIALMENTE CON LAS VACUNAS EXPRESS

Vaya, vaya, resulta que después de los “problemillas” de AstraZeneca ahora parece que la vacuna de Johnson & Johnson también tiene “problemillas”. Debe ser que los “problemillas” de las vacunas son tan contagiosos como el mismo Covid-19. Seamos serios, no se hacen vacunas a mansalva en unos pocos meses, por mucha capacidad de computación que tengamos, de hacer simulaciones o de aplicar la Inteligencia Artificial. Auguro que estos no serán los últimos “problemillas” de la legión de vacunas existentes. Y esto no es más que el principio, ya veremos que efectos secundarios a medio y largo plazo tendrán las vacunas, que efectividad real poseerán y por cuanto tiempo inmunizarán.

De hecho, los “problemillas” aumentan tan rápidamente que casi no me dejan terminar este artículo. Dinamarca ha prescindido completamente de la vacuna de AstraZeneca en su programa de vacunación, Australia ha decidido no incluir la vacuna de Johnson & Johnson en el suyo y, para rematar, Suecia ha declarado que tampoco no empleará a partir de ahora la vacuna de Johnson & Johnson.

Vacuna de Johnson & Johnson

 

Dos cosas hay que tener claras: a las farmacéuticas anglosajonas, como empresas privadas que son, les da absolutamente igual lo que les pase a los pacientes, su objetivo no es curar, es obtener beneficios. Si, además curan, pues mejor. De hecho, no les gusta hacer vacunas, su gran negocio es sacar fármacos al mercado que conviertan las enfermedades en crónicas. Sólo la gran cantidad de dinero público, invertido fundamentalmente por los Estados Unidos, las ha animado a ponerse manos a la obra.

La segunda cuestión es la de los investigadores, médicos y científicos en general. De sobra es sabido que para realizar sus experimentos e investigaciones necesitan financiación. Esta puede ser pública o privada. En el primer caso, los presupuestos de los estados se adjudican a proyectos cuyos investigadores van a defender la línea oficial que marque un gobierno determinado, y más en algo tan importante como la pandemia del Covid-19. Si defienden posiciones contrarias perderán la financiación e, incluso, su puesto de trabajo, así que tienen intereses sólidos para defender la línea oficial. En el caso de la financiación privada, la situación es más brutal. Si quieres que te financien los estudios e investigaciones, estos tienen que decir lo que la empresa que te financia quiere que digas. ¿Acaso no nos acordamos de la toneladas de publicaciones científicas pagadas por las grandes empresas tabaqueras en las que se negaba que fumar provocaba cáncer, cuando se sabía desde la época de los nazis, y lo sabían las tabaqueras, que esto no era verdad?

Dejaremos para mejor ocasión el porqué todas las vacunas Occidentales son anglosajonas (Pfizer, Moderna y Johnson & Johnson son norteamericanas y AstraZeneca británica) y la Unión Europea no ha hecho nada para tener su propia vacuna teniendo grandes empresas farmacéuticas como Novartis o Bayer, por ejemplo. “Unión Europea delenda est”.

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