EL MAR DEL SUR DE LA CHINA: UNA OLLA A PRESIÓN

La zona de Asia-Pacífico es la región que acumula más tensiones entre potencias de todo el entramado geopolítico mundial. En concreto, el Mar del Sur de la China, concentra numerosos roces entre países vecinos y Estados Unidos, que no se pierde una, y también patrulla este Mar.

Su importancia aumentó en 2011 después de que Barack Obama cambiase el foco de la política exterior estadounidense de Oriente Medio a Asia- Pacífico, motivo por el que se le acuñó el mote de Presidente Pacífico, que no fue precisamente por su no beligerancia.

 

Geografía del Mar de la China

El mar de la China está situado en el Sur-Este Asiático y consta de una extensión de 3,5 millones de km2. Baña las costas de Filipinas, Brunéi, Indonesia, Malasia, Singapur, Vietnam, China y Taiwán; actuando el estrecho de Malaca como puerta de entrada desde el Océano Índico. En medio de las aguas se encuentran numerosos archipiélagos, islotes y arrecifes en disputa, origen de numerosas tensiones entre la mayoría de países ribereños.

 

¿Por qué es tan importante el Mar del Sur de la China?

La importancia de este mar reside en el tránsito de mercancías, la concentración de potencias regionales rivales y por la lucha de poder entre China y Estados Unidos.

Fuente: CSIS

Por estas aguas circula el 60% del comercio marítimo mundial, casi un tercio del petróleo y la mitad del gas natural que se consume a nivel mundial. La importancia de controlar el mar reside en hacerse con el control del tráfico marítimo y con los recursos marinos, ya sea petróleo, gas natural o alimentos. China está pujando muy fuerte en los últimos años para controlarlo puesto que como fábrica del mundo, sus niveles de exportación son altísimos, así como su necesidad por abastecerse de petróleo y de gas natural. Todas estas transacciones las hace mediante este mar y pasando por el estrecho de Malaca.

 

¿Quién controla el Mar de la China?

La flota estadounidense es la más poderosa del mundo y por lo tanto es Estados Unidos quién tiene el control del mar (el de la China y muchos otros en el mundo entero). Por su parte, China está intentando desarrollar su poderío naval para acercarse al de su rival pero está aún muy por detrás.

 

Aunque el ejército chino tiene más hombres en su plantilla militar, es el estadounidense quien cuenta con el material armamentístico más avanzado y actualizado. Es el resultado de ser el país que más invierte en armamento del mundo, tanto como las 7 potencias que le suceden. Estados Unidos gastó 643.3 billones de dólares en sus Fuerzas Armadas en 2018, mientras que China, que le sigue como segunda en el ranking, gastó 168.2 billones de dólares, muy por detrás de la primera plaza.

A todo esto, Trump ha decidido aumentar el gasto militar en 53 mil millones de dólares de lo que la administración de Obama había planificado para 2020 y aumentar su flota de 289 buques a 355. Además, esta tendencia iría a la alza los próximos años, por lo que Estados Unidos no tiene nada que temer del poder duro chino, más bien es China la que se ve rodeada de fuerzas enemigas por el mar y por las barreras de contención norteamericanas.

 

China, por su parte, ha aumentado su gasto militar ya que quiere convertirse en la potencia regional y para eso tiene que controlar el mar. De ahí que las fuerzas militares chinas estén pasando por un periodo de transición: de ejército mayoritariamente terrestre, a desarrollar una capacidad aeronaval potente para así, proyectarse al exterior. Gasta anualmente unos 215 billones de dólares o, el 48% de lo que se gastan en defensa en la región. Esto es 4 veces más que la India, la segunda fuerza regional. Las constantes tensiones entre vecinos es la gran excusa que usan los mandatarios para continuar militarizándose. El gráfico muestra la proyección de la armada China para las próximas décadas.

 

Fuente: BLOOMBERG

Una de las grandes preocupaciones de China es el estrecho de Malaca, puesto que teme la posibilidad de que Estados Unidos le cierre el paso. Si esto ocurriera, China se quedaría encerrada sin posibilidad de exportar sus mercancías y sin abastecimiento de crudo y demás materias primas. No obstante, esta muerte por asfixia es muy improbable puesto que llevaría a una escalada de tensión y a un escenario de guerra.

Una de las opciones que barajó Pekín fue la construcción de un canal en Tailandia en el istmo de Kra, pero el proyecto está parado por el astronómico coste de la instalación y por las relaciones entre China y Tailandia que no pasan por su mejor momento.

Junto con China, el otro actor principal en la región es India, tradicional rival de China (se enfrentaron militarmente en 1962) y aliada de Estados Unidos. India aspira a controlar los estrechos de Malaca y Ormuz además del canal de Mozambique y por eso no ve con buenos ojos el avance de China hacia sus proximidades. Ahora mismo China controla el puerto Pakistaní de Gwadar, el de Hambantota en Sri Lanka, Marao en las Maldivas y otros muchos en el Golfo de Bengala que forman parte de su collar de perlas. Por este motivo en 2017 India firmó un acuerdo con Estados Unidos en el que se le permitía acceder a las instalaciones americanas de la zona.

Es sabido que Estados Unidos posee bases militares estratégicamente colocadas sobre el mapa mundial. En concreto, en el Asia-Pacífico, posee las llamadas “barreras de contención” a China y que están formadas por bases dispuestas de manera que cierran el paso de China hacia el Pacífico, aislándola en el Mar del Sur de la China. La primera barrera está compuesta por las bases norteamericanas localizadas en Corea del Sur, Filipinas y Okinawa (Japón). Y una segunda barrera, más alejada, se compone de las bases en el norte de Australia, en Guam y Tokyo. Una vez unimos los puntos y trazamos las líneas de las barreras, nos damos cuenta del acorralamiento que ejerce Washington sobre Beijing, y entendemos el porqué de plan para dominar el mar del Sur de China.

 

China necesita asegurar su hegemonía en casa para así proyectar con más seguridad su influencia en el exterior mediante la iniciativa de la nueva Ruta de la Seda. Sin embargo no puede hacer esto si en casa se ve rodeada de enemigos que se lo impiden. Por otra parte Estados Unidos, que ve en China una gran amenaza para su hegemonía global, no se lo va aponer fácil. Estados Unidos cuenta con la mayor flota naval jamás construida, tiene valiosas alianzas estratégicas en la región y por todo el mundo.

El juego de poder entre China e India se presenta interesante a ojos de los estudiosos. Los dos buscan aliarse con los países vecinos para ganar influencia en la región. Estados Unidos, sin embargo, desestabiliza la partida y la inclina al bando Indio. No obstante, los avances realizados por Pekín en el marco de la nueva Ruta de la Seda no agradan al otro bando, puesto que India se ve rodeada de banderines chinos y Estados Unidos pierde influencia económica en Asia.

 

Clàudia Quijal.

 

 

Fuentes:
Arsenio Cuenca, “Aguas revueltas en el mar de la China Meridional”, El Orden Mundial, 11 Diciembre, 2018. <https://elordenmundial.com/aguas-revueltas-en-el-mar-de-la-china-meridional/ >
SIPRI Fact Sheet, “TRENDS IN WORLD MILITARY EXPENDITURE, 2016”, April 2017.<https://www.sipri.org/sites/default/files/Trends-world-military-expenditure-2016.pdf>
Naval Vessel Register, “Fleet Size”, Actualizado el 4 de Marzo de 2019.< https://www.nvr.navy.mil/NVRSHIPS/FLEETSIZE.HTML>
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