ESTADOS UNIDOS Y CHINA SE MIDEN EN EL MAR DEL SUR DE LA CHINA

El mar del Sur de la China está situado en el Sur-Este Asiático y consta de una extensión de 3,5 millones de km2. Baña las costas de Filipinas, Brunéi, Indonesia, Malasia, Singapur, Vietnam, China y Taiwán; actuando el estrecho de Malaca como puerta de entrada desde el Océano Índico. En medio de las aguas se encuentran numerosos archipiélagos, islotes y arrecifes en disputa, origen de numerosas tensiones entre la mayoría de países ribereños.

También encontramos en este mar las principales rutas comerciales del Pacífico.  Filipinas, China y Vietnam incluso se refieren a él con nombres diferentes para “hacerlo suyo”. No obstante es China la fuerza local que está ganando en la lucha por el dominio de estas aguas, primer gran paso para convertirse en el poder hegemónico regional.

Sin embargo, encontramos en el Sur-Este Asiático potencias medias que también buscan proyectar su influencia. Estas son Vietnam, Taiwán, Malasia, Indonesia y Filipinas, y Brunéi en menor medida. Y por supuesto, como potencia extrarregional opera por estas aguas la Séptima Flota estadounidense. Para competir contra la creciente influencia China en el Sur-Este Asiático, Estados Unidos se ha aliado con diferentes países de la región, algunos de ellos enemigos tradicionales de China (como Vietnam e India), y otros que también quieren ganar influencia en la zona. Este balance de poder podría ser decisivo tanto para las ambiciones chinas como para las estadounidenses que miden sus fuerzas en estas aguas.

China necesita asegurar su hegemonía en casa para así proyectar con más seguridad su influencia en el exterior mediante la iniciativa de la nueva Ruta de la Seda. Sin embargo no puede hacer esto si en casa se ve rodeada de enemigos que se lo impiden.

 

El estrecho de Malaca

El estrecho de Malaca está situado en las aguas que circulan entre la Malasia peninsular, Singapur y la isla indonesia de Sumatra. Es de suma importancia geoestratégica dado que es el conducto une el Océano Índico con la región de Asia-Pacífico. La región cuenta con países de economías fuertes y emergentes que necesitan abastecerse de petróleo y gas natural y enviar sus mercancías a otros lugares del mundo. Es por esto que éste estrecho  es el paso comercial más transitado del mundo: por él circula el 60% del comercio marítimo mundial, casi un tercio del petróleo y la mitad del gas natural que se consume a nivel mundial. Es, pues, la principal vía de abastecimiento de crudo a las potencias asiáticas, mayoritariamente China y Japón. Y por todo esto entendemos que su control esté altamente disputado entre India, Estados Unidos y China.

Fuente: U.S. Energy Information Administration. Ranking de países importadores de petróleo.

China es extremadamente dependiente de este estrecho puesto que lo necesita obligatoriamente para abastecerse del gas natural y del petróleo que compra a Irán, Arabia Saudí y Angola (el 80% del crudo que consume china pasa por aquí). Para hacer llegar estos suministros a sus costas necesita pasar inevitablemente por el estrecho de Malaca y por eso una de sus grandes preocupaciones es que Estados Unidos lo cierre. Si esto ocurriera, China se quedaría encerrada sin posibilidad de exportar sus mercancías y sin abastecimiento de crudo y demás materias primas. No obstante esta muerte por asfixia es muy improbable que ocurra puesto que llevaría a una escalada de tensión y a un escenario de guerra posiblemente fatal a escala global.

Una de las opciones que barajó Pekín fue la construcción de un canal en Tailandia, en el istmo de Kra, pero el proyecto está parado por el astronómico coste del proyecto y porque las relaciones entre China y Tailandia no pasan por su mejor momento. Otra alternativa es hacer llegar el crudo al puerto de Gwadar que controla China en Pakistán y moverlo desde allí por vías terrestres hacia el norte del país, hasta la frontera con la región autónoma china de Xinjiang.

Junto con China, el otro actor principal en la región es India, tradicional rival de China (en 1962 lucharon su última guerra) y aliado de Estados Unidos. Dheli no ve con buenos ojos el avance de China hacia el Océano Índico, pues ahora mismo China controla el puerto Pakistaní de Gwadar, el de Hambantota en Sri Lanka, Marao en las Maldivas, otro el Birmania y otros muchos que forman parte de su “collar de perlas”, perteneciente a la ruta marítima de la Nueva Ruta de la Seda. Así pues, India no se ha quedado quieta y ha hecho movimientos para controlar la parte oeste del Estrecho de Malaca, además de llevar a otro nivel su alianza con Estados Unidos. Ahora India es el primer país fuera de la OTAN al que Estados Unidos vende drones, usados para el control del Océano Índico.

 

Disputas territoriales

Las disputas territoriales son la principal causa de tensión en la región, en concreto las que conciernen a las islas Spratly y las islas Paracelso. El control de estas islas es de suma importancia porque:

  • Quien controle las islas puede aumentar su territorio nacional 200 millas alrededor de las islas.
  • Una vez se controle el territorio, el país de turno puede exigir usar la Zona Económica Exclusiva (ZEE), que es el territorio marino adyacente a la línea de base de la costa de un estado y que consta de 200 millas de ancho. Como su nombre indica, la zona otorga a un estado pleno derecho para administrar los recursos marinos y sacar provecho económico. Según la Agencia de Información Energética norteamericana, habría 11.000 millones de barriles de crudo y 190 billones de pies cúbicos de gas natural en el suelo marino. Hacerse con estos yacimientos supondría algo de seguridad energética para China, en el caso de no poder
  • Se pueden usar las islas como puertos civiles o militares y por tanto expandir el área de influencia y poder en la región.

 

El tratado internacional que legisla sobre las cuestiones relativas al mar es La Convención de Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar. La convención otorga a los países soberanía sobre las aguas que ondean a no más de 200 millas desde sus costas. El resto se consideran aguas internacionales por las que se puede navegar libremente.

China declara que las aguas del Mar Meridional son prácticamente de su dominio siguiendo la tradicional “línea de los nueve puntos”. La línea forma parte de una reivindicación histórica, pues fue trazada por la dinastía Qing (1644-1912) y delimita la zona del mar que china reivindica como suya. Incluye las islas Spratly, Paracelso y la de Taiwán. No obstante, su soberanía no está reconocida por ningún tratado internacional ni por ningún otro estado. Según el derecho del Mar nadie puede apoderarse de las aguas internacionales.

China ha estado construyendo de manera ilegal puertos y otras instalaciones militares en algunas islas Spratly que controla de facto para aportar soporte logístico a sus barcos. Ha estado trabajando descargando arena y rocas para conseguir que los arrecifes emergiese a la superficie o bien aumentar el tamaño de las islas. El arrecife Fiery Cross es un claro ejemplo de arrecife convertido en base militar china.

Esta maniobra no gustó a los estadounidenses que desde hace tiempo llevan a cabo misiones de “libertad de navegación” por la zona, es decir, como no reconocen la soberanía de China sobre estas islas, EEUU pasea sus barcos dentro de las 200 millas que según China les corresponden como zona económica exclusiva.

China alega que gran parte de las islas Spratly están bajo su dominio, pues se hallan dentro de la línea de los nueve puntos. No obstante, nadie más reconoce este principio. Filipinas, aliado de Estados Unidos, reivindica parte de las Spratly como suyas y por ello denunció a los chinos ante la convención en 2013. En 2016 el tribunal de la Haya falló a favor de Filipinas pero no le sirvió de nada, pues China ignoró el resultado del tribunal.

 

La realpolitik es la protagonista de la escalada de tensión el Mar de la China. Por un lado, China, ignorando el derecho internacional, se va haciendo con el poder de numerosas islas para así controlar mejor sus navíos. Por otro lado, Estados Unidos va a continuar patrullando la zona y aumentando su poderío naval, que ya es, de lejos, el más potente del mundo. Estados Unidos teme la expansión china mediante la nueva Ruta de la Seda y por eso intentará ponérselo difícil por vías marítimas. Por otro lado, India busca recuperar el poder regional que ha perdido buscando renovar alianzas regionales e internacionales.

 

Clàudia Quijal.

 

 

 

Fuentes:

Alejandro Puigrefagut, “China e India, la lucha por las puertas del estrecho de Malaca”, Global Affairs Startegic Studies, Universidad de Navarra. 19 de Enero de 2018. < https://www.unav.edu/web/global-affairs/detalle/-/blogs/china-e-india-la-lucha-por-las-puertas-del-estrecho-de-malaca >

Fernando Arancón, “Las Spratly, el problemático capricho de Asia-Pacífico” El Orden Mundial, 7 Diciembre 2015. <https://elordenmundial.com/las-spratly-asia-pacifico/>

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