UN DÍA PARA RECORDAR EN LA HISTORIA DE KAZAJSTÁN: EL DÍA DEL PRIMER PRESIDENTE

Dentro de unos días Kazajstán celebre un acontecimiento histórico de extraordinaria relevancia para su historia reciente. Actualmente Kazajstán es conocido como gran productor mundial de petróleo; por su nueva y espectacular capital, Astaná, la primera gran ciudad construida en el siglo XXI y por ser cada vez un actor más relevante en la política internacional, como lo demuestra su elección como miembro no permanente del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas y por otras muchas razones.

La historia de éxito de Kazajstán como estado independiente se fraguó en sus comienzos de la mano de su líder y protagonista indiscutible Nursultan Nazarbayev. El Kazajstán de hoy en día, próspero e integrado en organizaciones regionales de la máxima importancia como la Organización de Cooperación de Shanghái, la Unión Económica Euroasiática, la Organización del Tratado de la Seguridad Colectiva o el Banco Asiático de Inversiones en Infraestructuras; pieza clave, además, del proyecto chino de la Nueva Ruta de la Seda, tuvo un origen complejo.

Recordemos brevemente e contexto en que se dio la independencia de Kazajstán, los años finales de la Unión Soviética y los primeros años de la independencia de las nuevas repúblicas surgidas de su desmembramiento. La situación no fue fácil. En aquellos días se produjeron numerosos conflictos y circunstancias tensas e inesperadas que el actual presidente supo soslayar; lo que no ocurrió, desgraciadamente, en muchos casos: desde la aparición de cuatro nuevos estados nucleares (Rusia, Ucrania, Bielorrusia y Kazajstán) en lugar de la URSS a las guerras del Cáucaso (Guerra Civil en Georgia, inicio de los conflictos entre Georgia y Abjasia y Osetia del Sur, la contienda bélica por la independencia de Nagorno Karabaj entre Armenia y Azerbaiyán o la Primera Guerra Chechena) o el conflicto de Trasnistria. De hecho, las guerras en el espacio postsoviético de aquella época llegaron también a Asia Central, con la guerra civil en Tayikistán.

Nazarbayev no solo evitó guerras como las que acabamos de mencionar, sino que además tuvo que hacer frente a la enorme tarea de construir un nuevo estado casi de la nada. Tuvo que gestionar la transición de un modelo de economía socialista planificada de tipo soviético a una economía de mercado capitalista, crear un estado moderno con instituciones liberales y quizá, lo más difícil, edificar una identidad kazaja sobre una sociedad multiétnica y multireligiosa. A todos estos desafíos la inteligencia política de Nursultan Nazarbayev supo darles una respuesta acertada.

Cuando tuvo lugar desaparición de la Unión Soviética en 1991, Nazarbayev ya era el dirigente de la RSS de Kazajstán. El 1 de diciembre de 1991 por su iniciativa se celebraron las primeras elecciones presidenciales, que ganó el propio Nazarbayev. Diez días después, el nuevo Presidente firmó la Ley por la cual se cambiaba el nombre de la RSS de Kazajstán por el de República de Kazajstán. Finalmente, el 16 de diciembre el Consejo Supremo declaró su independencia del resto de la extinta Unión Soviética.

Pero esto no fue sino más que el principio de un periodo de varios años de construcción de los fundamentos de la República de Kazajstán, que tuvo como hitos principales la autodisolución del Consejo Supremo a finales de 1993 y la adopción de la Constitución de 1995, en la que se adoptó definitivamente una república presidencial con un parlamento bicameral como estructuras básicas de la nuevas instituciones kazajas.

Desde el año 2012 el día 1 de diciembre se conmemora anualmente el Día del Primer Presidente, en recuerdo a la determinación y prudencia con la que actuó Nursultan Nazarbayev para dar el paso decisivo hacía un nuevo estado independiente.

Sin duda la obra política, económica y social realizada por el Primer Presidente, supone uno de los grandes episodios de la historia de Kazajstán.

 

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