NUKUS, UN EXTRAÑO LUGAR EN LA ESTEPA UZBEKA

NUKUS,UZBEKISTÁN

Lo primero que nos viene a la cabeza cuando llegamos a Nukus es que nos encontramos en una de esas ciudades difíciles de entender. Se oyen las voces de aquellos que históricamente han hablado de un centro de investigación de armas químicas del Ejército Rojo, de los desastres ecológicos en el mar de Aral y de que los pesticidas que libera su lecho seco provocan problemas respiratorios, altas tasas de cáncer y deformidades en los recién nacidos…

Dicen algunos viajeros que creen estar en medio de la nada, pero no están del todo en lo cierto. Tampoco lo están quienes, ante las largas avenidas –espectralmente vacías–, llegan a sentirse muy solos o incluso intimidados. Tal vez, los primeros debieran pensar en la cercanía del río Amu Daria –el Oxus–, y en que desde la antigüedad miles de pasos han surcado estas llanuras. Los segundos, que en esta ciudad, aunque nadie lo crea, viven 270.000 personas.

Sea como sea, es fácil sentirse así en un lugar apartado. Paseando por la ciudad, uno puede encontrarse atravesando un parque desierto, provocando en nosotros sensación de tristeza y desamparo.

NP Tarasov, Retrato de Gorchilina con una muñeca, Museo de Arte Nukus, Uzbekistán

Llama la atención en este desierto que es Nukus, la presencia de un museo que no deja indiferente a ningún visitante y que es difícil de imaginar en un lugar como este. Fue fundado por Igor Savitsky, que había venido en 1950 formando parte de una expedición arqueológica y que –embrujado por la gente y la cultura de la estepa– se quedó y comenzó a recoger y guardar, metódicamente, alfombras, trajes, joyas y cuantas muestras de la cultura local encontró. Además, desde finales de los cincuenta incluyó en su colección obras de artistas de la vanguardia rusa caídos en desgracia –Stalin había decidido que el realismo socialista sería el estilo oficial y único– y que estaban siendo destruidas o “desapareciendo”. Así es que el museo de Nukus debe de ser uno de los pocos lugares en el mundo en el que, paradojas de la vida, vanguardistas y realistas comparten casa.

Es un museo que quiere mostrar lo que tiene pero no organizar un espectáculo, y que permite pasear por sus pasillos casi a solas entre las pinturas de los Loppov, Bakulina, Vladimir Komarovsky o Aleksey Morgunov.

UNA CALLE DEL VIEJO KHIVA. I.Savitski
Museo Nukus, Uzbekistán

Destaca especialmente Una calle del viejo Khiva, del propio Igor Savitsky, cuya figura ha sido mucho más importante en la cultura rusa de lo que podríamos pensar por los espacios que le ha dedicado la historia.

Son todas estas sensaciones y contrastes las que hacen de Nukus una ciudad que pese al desconocimiento de muchos, debería ser imprescindible en la ruta de los viajeros de Asia Central.

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