LA PESCADILLA QUE SE MUERDE LA COLA: TRUMP REABRE LA GUERRA COMERCIAL CON CHINA

A tan solo diez días del acuerdo por el que China aceptaba reducir el déficit comercial con Estados Unidos, cediendo a sus exigencias, la respuesta de Trump ha sido reabrir las heridas y echarles sal.

El pasado 20 de mayo China y Estados Unidos llegaban a un acuerdo por el que el primero aceptada reducir el déficit con la potencia norteamericana a cambio de que ambos cerraran la espiral de aranceles que amenazaba la economía internacional. Recordemos que estos dos países conforman el 40% del PIB mundial y que las sucesivos anuncios relativos a la política comercial han desestabilizado las bolsas de todo el mundo en estos últimos meses.

El objetivo de reducir el déficit por cuenta corriente es esencial para Trump quién espera nuevas elecciones en noviembre que renovarán toda la Cámara de Representantes y un tercio del Senado. Este objetivo es crucial para el gobierno estadounidense teniendo en cuenta que actualmente su déficit asciende a 375.000 millones de dólares, el mayor del mundo.

Sin embargo, una vez ha conseguida la promesa de reducción del déficit durante las negociaciones, y tras solo a diez días, Washington incumple su pacto y ha anunciado que pondrá nuevos aranceles a China, reabriendo así las disputa comercial.

El primer golpe lo asestó Estados Unidos en marzo de este año cuando impuso aranceles del 25% a importaciones chinas por valor de 60.000 millones de dólares. Los argumentos que esgrimía el gobierno estadounidense era que China no estaba jugando limpio porque se estaba aprovechando de la apertura comercial de Estados Unidos y de las transferencias tecnológicas a la vez que subvencionaba a sus empresas y cerraba sus fronteras.

Desde el anuncio de estos aranceles el gobierno de Trump ha vetado a varias empresas chinas en el país y les impone restricciones alegando motivos de “seguridad nacional”. Es el caso de la empresa Broadcom o ZTE. China por su parte no quedó de brazos cruzados y respondió con una medida similar un mes más tarde.

Ahora Estados Unidos ha vuelto a imponer nuevos aranceles del 25% a las importaciones, esta vez por valor de 50.000 millones de dólares, y restricciones a las inversiones en alta tecnología. Estas nuevas medidas se harán efectivas el 15 y el 30 de junio. Pekín por ahora no ha reaccionado como antaño con una medida similar, pero sí que ha afirmado que va a proteger en todo momento sus intereses.

La próxima reunión entre los líderes de las negociaciones, Liu He por parte de China y Wilbur Ross en representación de Estados Unidos, será este fin se semana en Pekín. Tendremos que esperar cuál es el resultado de esta tercera ronda de negociaciones, aunque por ahora China se ha mostrado resignada ante la actuación de Estados Unidos y ha afirmado que este tipo de estrategia no le sorprende porque sabe que un trato con Trump no puede ser en firme.

 

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