EL PATRIMONIO CULTURAL INMATERIAL EN RUSIA

Probablemente has oído hablar del Patrimonio Cultural de la Humanidad. Probablemente conoces también ciertos monumentos que son Patrimonio Cultural de la Humanidad en España: La Alhambra, las Cuevas de Altamira, el acueducto de Segovia… Sin embargo, es bastante menos conocido el llamado “Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad”. Según la UNESCO (Organización de Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura) el Patrimonio Cultural Inmaterial “incluye prácticas y expresiones vivas heredadas de nuestros antepasados y transmitidas a nuestros descendientes, como tradiciones orales, artes escénicas, usos sociales, rituales, actos festivos, conocimientos y prácticas relativos a la naturaleza y el universo, y saberes y técnicas vinculados a la artesanía tradicional.” Así, en España tradiciones como la dieta mediterránea o las fallas han pasado a formar parte del Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad.

Y ahora bien, ¿y en Rusia?. En cuanto a Patrimonio Cultural de la Humanidad, Rusia tiene unos cuantos. El Kremlin y la Plaza Roja, el lago Baikal o los volcanes de Kamchatka son ejemplos de ello y seguro que conoces algunos.

Lago Baikal

Sin embargo, nuevamente, cuando hablamos de Patrimonio Cultural Inmaterial probablemente no te suene ninguno. A día de hoy,  Rusia tan sólo cuenta con 2 tradiciones nombradas Patrimonio Cultural Inmaterial: El espacio cultural y la cultura oral de los semeiskie y la epopeya heroica yakuta «Olonjo».

Empecemos por los semeiskie. Como explica la UNESCO los semeiskie, o “Viejos creyentes”, forman una comunidad confesional cuyos orígenes se remontan al cisma de la Iglesia ortodoxa rusa, en el siglo XVII. Su historia ha estado marcada por la represión y el exilio. Bajo el reinado de Catalina II, los creyentes del “antiguo sistema” de diversas regiones de Rusia fueron desterrados a Siberia, y más particularmente a Transbaikalia, donde siguen viviendo actualmente. En esa región remota han preservado elementos de su cultura de origen, lo que les ha dado una identidad de grupo. El espacio cultural de los semeiskie es un vestigio de expresiones culturales de la Rusia anterior al siglo XVII. La comunidad, de unas 200 000 personas, habla un dialecto ruso impregnado de elementos de bielorruso, de ucraniano y de buriata. Los semeiskie siguen practicando antiguos ritos ortodoxos, perpetúan actividades cotidianas basadas en el culto a la familia (la palabra semeiskie significa “los que viven en familia”) y aplican principios morales estrictos. También se distinguen por sus trajes tradicionales, artesanía, casas, pintura, artes decorativas, alimentación y música.

Trajes tradicionales de mujeres semeiskie

Sus coros polifónicos, que se forman con motivo de las fiestas familiares y populares, son también dignos de mención. Esos cantos, llamados “cantos lánguidos”, tienen su origen en la liturgia religiosa de la Edad Media. Marginadas hasta el fin del periodo soviético, las comunidades han tenido que adaptarse a las mutaciones socioeconómicas posteriores, en especial a la presión de las nuevas tecnologías que tienden a uniformizar varios elementos de esta cultura. El número de “Viejos creyentes”, considerados como los custodios de las tradiciones, no cesa de disminuir. Sin embargo, existe una real voluntad de preservar este patrimonio, como muestra la creación de la asociación Centro Cultural de los Semeiskie, en la población de Tarbagatay.

Como hemos dicho, el segundo y último patrimonio cultural inmaterial de rusia es la epopeya heroica yakuta Olonjo. El término “Olonjo” designa a la vez la tradición épica de Yakutia, una de las artes épicas más antiguas de los pueblos turcicos y la epopeya central de esta tradición. Hoy día, todavía se representa de vez en cuando en la República de Saja (Yakutia), situada en el extremo oriental de la Federación de Rusia. Estos cuentos poéticos pueden variar de 10.000 a 15.000 versos.  La epopeya relata numerosas leyendas sobre antiguos guerreros, divinidades, espíritus y animales, pero también trata de acontecimientos contemporáneos, como la desintegración de la sociedad nómada. Dado que cada comunidad tenía su propio narrador con un amplio repertorio, circulaban numerosas versiones del Olonjo.

Fotograma de la película «Avatar»

¿Recuerdas la película Avatar?. Pues el ministro de Cultura de Yakutia, Andrey Borisov, declaró que el argumento de la película de James Cameron “Avatar” fue sacado de la epopeya yakuta. El personaje clave de la epopeya es un héroe de la tribu de los Aiyy que pasa por varias aventuras para salvar a sus familiares y miembros de su tribu. También figura en la epopeya la misma idea de un Mundo Árbol que vemos en Avatar.

La tradición surgió dentro del contexto familiar como una forma de entretenimiento y un medio de educación. Esta epopeya, reflejo de las creencias de Yakutia, también es un reflejo del modo de vida de una nación pequeña que lucha por su supervivencia en tiempos de inestabilidad política y en diversas condiciones climáticas y geográficas. Al igual que con los Semeiskie, Los cambios políticos y tecnológicos acaecidos en Rusia en el siglo XX  amenazan la existencia de esta tradición épica en la República de Saja. Pese al interés cada vez mayor que suscita el Olonjo desde los años de perestroika, esta tradición está amenazada debido al escaso número de los que la detentan, todos de edad avanzada.

Representación de la epopeya «Olonjo»

 

 

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